Hemos puesto a Jev de segundo juez en el conector JMAI

Antes, el conector te decía si una cita existía. Ahora te dice si dice lo que tu escrito afirma. Te enseño cómo, con ejemplos reales y menos de 5 dólares.

PorGraduado Social colegiado nº 8823 min de lectura
Hemos puesto a Jev de segundo juez en el conector JMAI
Imagen generada con inteligencia artificial

Imagina una frase en una papeleta.

Cita un artículo que existe.

Que está vigente.

Con el número bien escrito.

Y aun así, lo que dice es falso.

Ahora ponle cara: «La falta grave puede sancionarse con despido».

Una línea. Con su cita. Con toda la pinta de ser verdad. De esas que lees en diagonal a las once de la noche y dices: «sí, sí, esto está bien».

Pues no.

Esa frase la colamos nosotros, como trampa, al probar el conector con una papeleta de conciliación real. Y el conector JMAI la cazó.

En rojo.

Hace un mes, esa misma frase habría pasado como buena.

Este artículo va de qué ha cambiado, cómo funciona por dentro y qué puedes llevarte tú a tu despacho, tengas o no mi conector.

Ya te conté qué es Jev y ocho formas de meterlo en tu despacho. Hoy toca lo que faltaba: enseñarte lo que ya está funcionando, con sus números, sus fallos y lo que me ha costado.

Spoiler: menos que un menú del día.

Índice

  1. El error que no se ve: la cita existe, pero no dice eso

  2. Jev en dos líneas (y una pregunta real por dentro)

  3. Antes y ahora: lo que ha cambiado en el conector

  4. Así lo ves tú en pantalla

  5. Tú eliges quién comprueba: «Mi IA», «Jev» o «Las dos»

  6. Cómo lo probamos (y por qué no me fío de mis propias cifras)

  7. La prueba de fuego: una papeleta real

  8. Lo que Jev NO es

  9. Cuánto ha costado todo esto

  10. Lo que te llevas a tu despacho mañana

  11. Ahora te toca a ti

  12. Glosario

  13. Preguntas frecuentes

  14. Fuentes y referencias

1. El error que no se ve: la cita existe, pero no dice eso

Todos conocemos ya el error famoso. El del abogado que citó 48 sentencias que no existían.

Ese error es escandaloso. Pero, en el fondo, es fácil de cazar: buscas la sentencia, no está, se acabó.

Para eso nació el Conector JMAI.

Es la pieza que conecta tu IA (Claude, por ejemplo) con las fuentes oficiales: el BOE, el CENDOJ, el Tribunal Constitucional, el TJUE, la doctrina de la DGT, la Inspección o el SEPE, los convenios, los boletines provinciales y un archivo propio de más de 33.000 sentencias del Supremo y del TSJ de Canarias.

En vez de que la IA «recuerde» la ley, la consulta.

Hasta ahora, cuando le pasabas un escrito, el verificador comprobaba dos cosas:

Que el artículo EXISTE.
Que está VIGENTE.

Y ahí se paraba.

Lo que no comprobaba era la tercera, la que de verdad duele:

Que el artículo DICE lo que tu escrito le atribuye.

Una cita inventada es una alucinación que canta.

Una cita real con un contenido que no es suyo es una alucinación con traje y corbata.

Pasa todos los controles. Se cuela en la demanda. Y te la encuentras en la vista, cuando la parte contraria lee el artículo en voz alta y tú te quieres meter debajo de la mesa.

Ese es el error peligroso.

Y para ese error hacía falta otra cosa.

El conector · JMAI

Tu IA, enchufada a la fuente oficial.

JMAI es el conector jurídico que me construí y uso cada día en el despacho. Mete el BOE, el CENDOJ, el TJUE y más de veinte fuentes oficiales dentro de tu Claude o tu ChatGPT. No recita de memoria: va a la fuente, lo comprueba y te lo trae con su enlace. Y si no puede localizar o verificar una cita, te lo dice.

Jurisprudencia verificada y a la fecha del hecho, calculadoras laborales y un verificador que revisa cada cita de un escrito antes de que lo firmes. Más de 20 fuentes oficiales, más de 75 herramientas y un corpus propio de más de 30.000 sentencias, dentro de tu Claude o tu ChatGPT.

Va a la fuente: no recitaBOE · CENDOJ · TJUE · TCHecho por un graduado social en ejercicio
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2. Jev en dos líneas (y una pregunta real por dentro)

Jev es un modelo de IA de la empresa TypeSafe AI. La versión que usamos es la jev-1.13.

Lo raro de Jev es que no redacta. Ni una palabra.

No es un chat. No le pides «escríbeme una demanda». Le haces una pregunta cerrada (sí o no, o elegir entre unas opciones que tú le das) y te devuelve la respuesta con un porcentaje de seguridad.

Mira cómo es una pregunta real del conector a Jev:

Lo que dice el escrito: «Las faltas muy graves prescriben a los veinte días» (art. 60.2 ET).

Lo que el conector le pone delante a Jev: el texto oficial del BOE, que dice que las faltas «graves, a los veinte días, y las muy graves, a los sesenta días».

La pregunta: ¿El texto respalda la afirmación, la contradice o no dice nada sobre ella?

La respuesta de Jev: contradice. Seguridad: 100 %.

Resultado en tu pantalla: ROJO, con el texto oficial al lado para que lo veas tú.

¿Ves la diferencia con un chat de IA?

Uno. No se inventa nada. No puede escribir. Solo puede elegir entre «respalda», «contradice» o «no dice nada».

Dos. Te dice cuánto se fía. Un 100 % no es lo mismo que un 60 %. Y el conector usa ese número: si no está muy seguro, no te da verde.

Tres. Contesta igual cada vez. Haces la misma pregunta mañana y te da la misma respuesta. Un chat, no siempre.

Cuatro. Es baratísimo y rápido. Cuesta 0,042 dólares por cada millón de «tokens» que le mandas (un token es un trozo de palabra; un millón de tokens son cientos de páginas). La respuesta no se cobra. Las 23 afirmaciones de la papeleta de la que te hablo más abajo se comprobaron en una sola consulta, en segundos, por menos de una décima de céntimo.

Eso lo convierte en algo que un despacho necesita mucho más de lo que cree: un segundo juez.

No un segundo redactor. Un segundo juez.

Porque, pequeño saltamontes, la IA que ha escrito tu escrito es la peor candidata para revisarlo.

Igual que tú eres el peor corrector de tus propias erratas.

Por eso en el conector Jev NUNCA redacta. Solo contrasta.

3. Antes y ahora: lo que ha cambiado en el conector

Vamos al "tema".

Esto es lo que hacía el conector antes de Jev y lo que hace ahora.

Comprobar una cita

Antes: te decía si el artículo existía y si estaba vigente.

Ahora: trae el texto oficial y te dice si dice lo que afirmas, con un semáforo: verde, ámbar o rojo. Funciona con el BOE (en la redacción vigente a la fecha de los hechos, no la de hoy), con normas de la Unión Europea, con las sentencias del archivo, con los convenios publicados en el BOE y con los convenios de la OIT. Y comprueba por su cuenta que las cifras y las frases entrecomilladas aparecen tal cual en el texto.

Buscar jurisprudencia

Antes: buscabas, te salían ocho sentencias que contenían tus palabras… y te tocaba leerlas todas para saber cuáles servían.

Ahora: te marca cuáles resuelven de verdad tu cuestión, cuáles son dudosas y cuáles solo hablan del tema. Sin cambiarte el orden. Y si ninguna la resuelve, te lo dice. En una búsqueda real sobre represalias por reclamar, de ocho sentencias marcó tres como pertinentes y cinco como dudosas.

Vigilar el BOE

Antes: el sumario del día, entero. Un día cualquiera: 250 publicaciones.

Ahora: te deja solo lo que afecta a un despacho laboralista. Ese día: 2 que afectan y 12 que quizá.

De 250 a 14.

¡Zworplop!

Las otras 236 no te las comes tú con el café.

Poner el CNAE, el CNO o el convenio

Antes: buscabas por palabras en el catálogo y te salían opciones que no tenían nada que ver.

Ahora: describes la actividad («peluquería de señoras y caballeros») y te propone el código oficial (96.21) con su tarifa de accidentes de trabajo (1,5 %). El truco: Jev elige siempre entre las opciones del catálogo oficial. No puede inventarse un código porque no tiene manera de escribirlo. En las pruebas: 12 de 12 aciertos.

El archivo de 33.000 sentencias

Antes: solo podías buscar por las palabras que contienen.

Ahora: cada sentencia está etiquetada con qué decide (estima, desestima…), a quién da la razón, la materia y quién recurre; en los despidos, también el tipo (disciplinario, objetivo, colectivo, nulidad…). Así puedes pedir cosas como «despidos del TSJ de Las Palmas desde 2023 y a quién dan la razón». En mi archivo, la respuesta fue: a la empresa en el 48 % de los casos y a la persona trabajadora en el 39 %.

Etiquetar las 33.000: unos 3,5 dólares. Sí. Has leído bien.🧐

Saber si una sentencia del Supremo se sigue aplicando

Antes: a mano, buscando quién la citaba.

Ahora: «citada por». Le pides la sentencia del Pleno sobre la audiencia previa, de 18 de noviembre de 2024 (STS 1250/2024, rcud 4735/2023), y te dice que la citan 22 resoluciones del archivo, de qué año son y, si quieres, si la siguen o se apartan de ella.

Buscar sentencias de contraste para un recurso de unificación de doctrina

Antes: horas de búsqueda a mano.

Ahora: le das la cuestión y la sentencia que quieres recurrir, y te propone sentencias anteriores que resolvieron lo mismo al revés, ordenadas por la probabilidad de que haya contradicción.

Eso sí: la contradicción la sigue apreciando el profesional, leyendo las dos sentencias. El conector te acerca las candidatas. No te firma el recurso.

4. Así lo ves tú en pantalla

Nada de programar. Así funciona en el día a día:

Paso 1. Le pides a tu IA: «Comprueba las citas de esta papeleta».

Paso 2. Antes de hacer nada, te pregunta: «¿Quién quieres que lo compruebe: tu IA, Jev o las dos?». Eliges.

Paso 3. Te devuelve una lista, afirmación por afirmación, con su color y el texto oficial al lado. Algo así:

VERDE · «La indemnización por despido improcedente es de 33 días por año» · art. 56.1 ET · el texto lo respalda.

ÁMBAR · «Los veinte días se computan por días naturales» · el convenio no dice nada de eso: revísalo.

ROJO · «La falta grave puede sancionarse con despido» · el convenio reserva el despido a las faltas muy graves.

Paso 4. Lees tú los ámbar y los rojos. Los verdes, con un vistazo.

Pasas de revisar treinta citas con lupa a revisar cuatro con atención.

¡Clonk!

Electrodoméstico nuevo instalado en la cocina.

Misma cocina.

5. Tú eliges quién comprueba: «Mi IA», «Jev» o «Las dos»

Esta es, para mí, la decisión de diseño más importante de todo el proyecto.

«Mi IA». Tu propia IA, la que ya usas, con los textos oficiales delante.

«Jev». El segundo juez, independiente.

«Las dos». Comprueban ambas por separado y el conector te marca dónde no están de acuerdo.

Ahí es donde tienes que mirar.

Y aquí viene lo importante: la IA no puede elegir por ti. Lo eliges tú. Cada vez.

¿Por qué tanta manía?

Por dos motivos.

El primero, de oficio: quien responde ante el cliente y ante el tribunal eres tú. Pues quien decide cómo se revisa tu escrito, también.

El segundo, de protección de datos. TypeSafe AI es una empresa de Estados Unidos. Así que a Jev no le llegan datos del cliente: le llega la afirmación jurídica pelada («las faltas graves prescriben a los veinte días») y el texto oficial. Para saber si un artículo dice lo que dice, a Jev le sobra saber quién es tu cliente.

Y si montas algo parecido en tu despacho: un proveedor así es un subencargado del tratamiento, y hay que mirar que el envío de datos fuera de la Unión Europea esté cubierto por las cláusulas contractuales tipo de la Comisión Europea.

No es burocracia. Es lo que nos separa de quien pega el expediente entero en cualquier chat.

6. Cómo lo probamos (y por qué no me fío de mis propias cifras)

No metimos a Jev en el conector el primer día.

Ni de broma.

Primero, por fuera. Sin tocar el conector, montamos un banco de 173 afirmaciones jurídicas. Unas eran correctas. Otras, trampas: cifras cambiadas, remisiones a otro artículo, frases inventadas.

Y se las pasamos a Jev con el texto oficial delante.

De ahí salieron tres lecciones que valen para cualquier cosa que hagas con IA:

Lección uno: dale el texto oficial entero del apartado. No un resumen. No «lo que la IA recuerda». Si le das medio texto, te dará media respuesta.

Lección dos: lo que una IA hace mal, compruébalo de otra forma. Las cifras y las frases entrecomilladas no se le preguntan a Jev: un programa mira si ese número o esa frase están literalmente en el texto. O está, o no está. Eso no se le encarga a un modelo de lenguaje. NEVER.

Lección tres: el verde tiene que costar. Verde solo con una seguridad muy alta. Todo lo demás, como mínimo, ámbar. El ámbar te hace mirar. El verde falso te hace firmar.

Después, por dentro. Solo cuando eso funcionó, Jev pasó al conector.

Resultado en el banco de 173 afirmaciones: 0 verdes falsos, 0 rojos falsos y todas con su fuente.

Y ahora, la parte honesta. Ese banco es el mismo que usamos para ajustar el sistema. Es como un examen del que ya conoces las preguntas: sacar un diez ahí demuestra poco. Por eso la prueba que de verdad cuenta es la siguiente.

Y por eso te lo cuento: cuando alguien te venda una IA jurídica con un «99 % de acierto», pregúntale siempre con qué lo ha medido.

7. La prueba de fuego: una papeleta real

Cogimos un escrito que el sistema no había visto nunca: una papeleta real de un despido disciplinario de una trabajadora. Sin un solo dato que permita identificar a nadie, claro.

De ella salieron 23 afirmaciones jurídicas.

Comprobados contra el texto oficial: los artículos 22, 24, 36, 37 y 38 del convenio colectivo y el artículo 7 del Convenio 158 de la OIT. Cosas que antes el conector ni siquiera podía mirar.

La trampa. Le colamos la frase del principio: «la falta grave puede sancionarse con despido». Roja. El convenio reserva el despido a las faltas muy graves.

El ámbar bien puesto. «Los veinte días se computan por días naturales» salió en ámbar. Porque eso no lo dice la norma: lo dice la doctrina. El semáforo no te lo marca como falso, pero tampoco te lo da por bueno. Te dice: «esto, míralo tú». Exactamente lo que haría un buen compañero de despacho.

Ningún verde falso. Ni uno.

Y ahora, lo mejor de todo: la prueba destapó dos fallos nuestros.

Fallo uno. Una frase entrecomillada de la sentencia del Tribunal Supremo 37/2025, de 16 de enero (ROJ STS 172/2025), salió en rojo. Y era correcta. El fallo estaba en el conector: buscaba la frase solo en un trozo de la sentencia, no en la sentencia entera.

Fallo dos. Una multa de la LISOS salió en ámbar por puro exceso de prudencia.

Los dos se corrigieron en el momento.

¡Plof!

Si solo hubiéramos probado con ejemplos de manual, esos dos fallos seguirían ahí. Escondidos. Esperando al peor día.

Moraleja, y te la subrayo:

Prueba con escritos reales, no con ejemplos de manual.

8. Lo que Jev NO es

Aquí no se sirve papilla. Así que vamos con lo honesto.

Jev no es «más listo» que Claude. No lo hemos metido porque razone mejor, sino porque es un juez independiente, barato, rápido y constante: hace la misma pregunta de la misma manera a cada afirmación.

Jev es flojo con cuentas, fechas y remisiones. Un «lo previsto en las letras a), b) y c) del apartado anterior» le cuesta. Por eso esas reglas van programadas aparte, no se le preguntan a él. Si un apartado remite a otras letras, el conector nunca te da verde: te da ámbar para que lo mires tú.

La decisión final siempre es tuya. El semáforo te ordena el trabajo. No te lo hace. Un verde no es una firma. Un rojo no es una sentencia. Son avisos.

«A quién da la razón» no es «qué doctrina te sirve». Una sentencia que gana la empresa puede contener justo la doctrina que necesita tu trabajador. Las estadísticas del archivo son una brújula, no un mapa.

Te lo cuento porque el día que alguien te venda una IA jurídica sin limitaciones, ya sabes lo que tienes que hacer.

Salir corriendo.

9. Cuánto ha costado todo esto

Toda la fase de pruebas. Las 173 afirmaciones. La papeleta real. Y la clasificación de las más de 33.000 sentencias del archivo.

Menos de 5 dólares.

Lo caro de esto no ha sido la máquina.

Lo caro han sido las horas de pensar qué preguntarle, de diseñar las trampas, de revisar los resultados uno a uno y de corregir lo que fallaba.

Es decir: el criterio.

Que es justo lo que ninguna IA te va a regalar.

10. Lo que te llevas a tu despacho mañana

No necesitas mi conector para empezar a trabajar así. Lo que el conector hace por dentro lo puedes hacer tú a mano, con un poco de método.

Te lo explico como si estuviéramos revisando juntos un escrito.

Imagina que tienes delante una demanda que te ha ayudado a redactar la IA.

Tiene quince citas.

¿Por dónde empiezas?

Así:

Paso 1. Cada cita tiene que pasar tres preguntas, no una

Cuando revisamos una cita, casi siempre nos quedamos en la primera pregunta: ¿existe este artículo? Lo buscamos, aparece, y pasamos a la siguiente.

Pero eso es solo el primer filtro.

La segunda pregunta es: ¿estaba vigente cuando pasaron los hechos? Un despido de 2023 se juzga con la ley de 2023, no con la de hoy. Si el artículo se modificó después, puedes estar citando una versión que no se aplica a tu caso.

La tercera es la que casi nadie se hace: ¿dice ese artículo lo que mi escrito afirma que dice? Es justo la que caza la frase del principio de este artículo.

Cómo hacerlo: imagina que al lado de cada cita hay tres casillas: «existe», «vigente» y «dice eso». Hasta que no estén marcadas las tres, la cita no está revisada.

Paso 2. Lee el apartado entero, no el resumen

La IA suele resumirte el artículo. Y en ese resumen se pierden justo las cosas que lo cambian todo: una excepción («salvo que…»), un plazo distinto para otro supuesto, una remisión a otro apartado.

Un ejemplo: el artículo 60.2 del Estatuto dice que las faltas leves prescriben a los diez días, las graves a los veinte y las muy graves a los sesenta. Si solo te quedas con «prescriben a los veinte días», te puedes llevar a la demanda el plazo equivocado.

Cómo hacerlo: abre el BOE, o la fuente oficial que toque, y lee el apartado completo de la cita. No solo la frase que te interesa.

Paso 3. Números y frases entre comillas, palabra por palabra

Una cifra no se interpreta: o está en el texto, o no está. Y una frase entre comillas o es literal, o no lo es.

Aquí es donde más patinan las IA, porque redondean o reescriben con sus palabras sin avisarte.

Cómo hacerlo: si tu escrito dice «treinta días», abre el texto oficial, pulsa Control + F (Cmd + F en Mac) y busca «treinta días». Si no aparece tal cual, algo falla. Haz lo mismo con cada frase que hayas puesto entre comillas: si no la encuentras exacta, corrígela o quítale las comillas.

Paso 4. Ante la duda, ámbar

Mientras revisas, reparte las citas en tres montones: las que están clarísimas (verde), las que están mal (rojo) y las que no tienes del todo claras (ámbar).

La regla es muy sencilla: si dudas, no es verde. Es ámbar. Y el ámbar se vuelve a mirar con calma antes de firmar.

Parece una tontería, pero cambia tu forma de revisar: en vez de dar por buena una cita porque «suena bien», le exiges que se gane el verde.

Paso 5. Separa lo que dice la ley de lo que dicen los tribunales

Muchas cosas que damos por «ley» son, en realidad, doctrina de los tribunales.

Un ejemplo: que el plazo de prescripción de las faltas se cuenta por días naturales. Eso no lo dice el artículo 60.2 del Estatuto. Es una interpretación.

Cómo hacerlo: si una afirmación no aparece en el texto del artículo, no se la cuelgues al artículo. Escribe «según la doctrina de la Sala Cuarta del Tribunal Supremo…» y cita la sentencia concreta. Tu escrito gana en precisión y nadie te podrá pillar en la vista.

Paso 6. Que revise alguien que no lo ha escrito

Quien redacta un texto lo lee como cree que lo escribió, no como lo escribió de verdad. Nos pasa a las personas y les pasa a las IA. Por eso la revisión funciona mejor cuando la hace otro.

Cómo hacerlo: si el escrito lo redactó una IA, pídele la revisión a otra distinta, o a la misma en una conversación nueva, y pásale el texto oficial. Si lo escribiste tú, que lo lea un compañero. Y si estás solo, déjalo reposar y revísalo al día siguiente: tu yo de mañana por la mañana es mejor corrector que tu yo de esta noche.

Paso 7. Si usas una herramienta de fuera, sin datos del cliente

Para comprobar si un artículo dice algo, no hace falta contarle a nadie quién es tu cliente. La pregunta jurídica se puede hacer en abstracto.

Un ejemplo: en lugar de pegar «Doña X, trabajadora de la empresa Y, fue despedida el día Z porque…», pregunta: «¿El artículo 54.2 del Estatuto recoge la transgresión de la buena fe como incumplimiento que justifica el despido?». Obtienes la misma respuesta y no sale del despacho ni un solo dato personal.

Paso 8. Ensaya con tus propios escritos

Antes de fiarte de cualquier método, el mío incluido, pruébalo con escritos tuyos: una demanda ya presentada, una papeleta de hace unos meses.

Cómo hacerlo: mete a propósito un par de errores (cambia una cifra, inventa una frase entre comillas) y comprueba si tu revisión los caza. Si se te escapan, ya sabes qué paso tienes que reforzar.

Con los ejemplos de manual todo sale bien. Es con los escritos reales cuando descubres dónde falla tu forma de revisar. Exactamente como nos pasó a nosotros con la papeleta.

Y si te quedas con una sola idea, que sea esta: una cita no está revisada porque exista. Está revisada cuando has comprobado que dice lo que tú dices que dice.

Y ahora, haz la cuenta

Ocho pasos. Por cada cita.

Una demanda normal tiene quince o veinte. Abrir el BOE, buscar qué redacción estaba vigente el día de los hechos, leer el apartado entero, buscar cada cifra con Control + F, separar la ley de la doctrina, pedirle a otro que lo revise… Hecho a mano y bien hecho, es fácil que se te vaya la tarde en un solo escrito.

Y por eso, seamos sinceros, casi nadie lo hace. Se revisa «por encima» y se cruzan los dedos.

Justo eso es lo que he automatizado en el Conector JMAI.

Le pasas el escrito y, en segundos, tienes cada cita comprobada contra la fuente oficial, en la redacción vigente a la fecha de los hechos; las cifras y las frases entre comillas, verificadas palabra por palabra; un aviso en ámbar cuando lo que afirmas no está en la norma; y, si quieres, un segundo juez que no ha escrito ni una línea. Tú solo te paras en lo que sale en ámbar y en rojo.

Rápido, porque son segundos y no tardes enteras.
Fiable, porque cada resultado lleva al lado el texto oficial y su enlace, y nada sale en verde si no está claro.
Y a un precio razonable: 69 € al mes, impuestos no incluidos, sin permanencia. Para cualquier despacho de abogados o asesoría, sin saber programar y sin montar nada. Solo necesitas una cuenta de pago de Claude o de ChatGPT.

Lo he construido para que cualquier profesional del derecho pueda revisar sus escritos como si tuviera un equipo detrás.

11. Ahora te toca a ti

En el último escrito que hiciste con IA, ¿comprobaste que cada artículo citado decía lo que le atribuías, o solo que existía?

¿Quién revisa los textos que redacta tu IA: alguien distinto, o la misma IA que los escribió?

Si mañana tuvieras que explicar qué datos de tus clientes salen de tu despacho cuando usas IA, ¿sabrías responder?

12. Glosario

Conector JMAI. Pieza que conecta tu IA con las fuentes oficiales (BOE, CENDOJ, doctrina, convenios…) para que consulte en vez de recordar.

Jev. Modelo de IA de TypeSafe AI (versión jev-1.13) que no escribe: responde preguntas cerradas sobre un texto y te da un porcentaje de seguridad.

Token. Trozo de palabra con el que las IA miden lo que leen. Un millón de tokens son cientos de páginas.

Segundo juez. Revisor distinto de quien ha redactado, que contrasta cada afirmación con su fuente.

Semáforo. Verde si el texto oficial respalda la afirmación con mucha seguridad, rojo si la contradice y ámbar cuando hay que revisarla a mano.

Redacción vigente a la fecha de los hechos. La versión del artículo que estaba en vigor cuando pasaron los hechos, que puede no ser la de hoy.

Pertinencia. Marca que indica si una sentencia o un documento resuelven de verdad la cuestión planteada.

Archivo de sentencias. Las más de 33.000 sentencias del Supremo y del TSJ de Canarias del conector, etiquetadas por lo que deciden, a quién dan la razón, la materia y quién recurre.

Sentencia de contraste. Sentencia anterior que, ante hechos y pretensiones sustancialmente iguales, resolvió lo contrario que la sentencia que recurres. Es lo que exige el recurso de casación para la unificación de doctrina.

Subencargado del tratamiento. Proveedor que trata datos personales por cuenta de otro y que debe ofrecer las mismas garantías.

Cláusulas contractuales tipo. Modelos de contrato aprobados por la Comisión Europea para poder enviar datos personales fuera de la Unión Europea con garantías.

13. Preguntas frecuentes

¿Qué hacía el conector antes y qué hace ahora?

Antes comprobaba que una cita existía y estaba vigente. Ahora comprueba también que dice lo que el escrito le atribuye, marca qué sentencias resuelven tu cuestión, filtra el BOE, propone CNAE, CNO y convenio del catálogo oficial y busca en su archivo de sentencias por lo que deciden.

¿Jev sustituye a la IA que ya uso?

No. Jev no redacta ni conversa. Tu IA sigue redactando y razonando; Jev comprueba.

¿Le enviáis a Jev los datos de los clientes?

No. A Jev le llegan la afirmación jurídica en abstracto y el texto oficial. Y en cada uso decides tú si comprueba tu IA, Jev o las dos.

¿Qué significa que una afirmación salga en ámbar?

Que el texto oficial no permite darla por buena con la seguridad exigida. Puede ser correcta pero venir de la doctrina y no de la ley. El ámbar no es un error: es una petición de revisión.

¿Un verde significa que puedo presentar el escrito sin revisarlo?

No. El semáforo ordena la revisión, pero la decisión final y la firma son siempre tuyas.

¿Cuánto cuesta usar Jev?

0,042 dólares por cada millón de tokens que se le envían; la respuesta no se cobra. Comprobar las 23 afirmaciones de una papeleta cuesta menos de una décima de céntimo.

14. Fuentes y referencias

  • TypeSafe AI. «Models». Documentación técnica de Jev: precio, límites y tratamiento de datos. docs.typesafe.ai/models

  • Real Decreto Legislativo 2/2015, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, artículo 60.2. BOE

  • Convenio n.º 158 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre la terminación de la relación de trabajo, 1982, artículo 7.

  • Tribunal Supremo, Sala de lo Social (Pleno), Sentencia 1250/2024, de 18 de noviembre, recurso de casación para la unificación de doctrina 4735/2023, ECLI:ES:TS:2024:5454 (audiencia previa al despido disciplinario).

  • Reglamento (UE) 2016/679, General de Protección de Datos. Texto en EUR-Lex

  • Decisión de Ejecución (UE) 2021/914 de la Comisión, de 4 de junio de 2021, relativa a las cláusulas contractuales tipo para la transferencia de datos personales a terceros países. Texto en EUR-Lex

  • García Ruiz, J. M. «Jev: la IA que no habla, decide en milisegundos y lleva el nombre de una paradoja del carbón». josemaria.ai

  • García Ruiz, J. M. «Ocho formas de meter a Jev en tu despacho laboral (y un ejercicio para bichearlo esta tarde)». josemaria.ai

  • Datos propios: banco de 173 afirmaciones jurídicas, prueba con una papeleta real anonimizada y clasificación del archivo de sentencias, realizados con el Conector JMAI y Jev (jev-1.13), 2026.

Si quieres que tu IA trabaje atada a la fuente oficial, que no solo te diga si una cita existe sino si dice lo que tú dices, y que te deje elegir quién la comprueba, eso es el Conector JMAI.

Si quieres aprender a montar este tipo de controles en tu despacho, con tus escritos y tu forma de trabajar, tienes la formación en IA para despachos, y también la imparto a medida e in company. Escríbeme y lo hablamos.

Y si prefieres verlo funcionar en pantalla, en El Juego de las RRLL voy subiendo vídeos del conector resolviendo casos reales. Suscríbete, que lo que viene con el archivo de sentencias es para flipar. También me encuentras en LinkedIn.

Gracias por llegar hasta aquí.

Todo el Flow y el amor del mundo,

José MarIA 🙌

José María García Ruiz — Asesor jurídico laboral y divulgador

Sobre el autor

José María García Ruiz

Graduado Social colegiado nº 88 del Ilustre Colegio Oficial de Graduados Sociales de Lanzarote y asesor jurídico laboral en ejercicio en Áurea Laboral (Arrecife). Especialista en derecho del trabajo, Seguridad Social e inteligencia artificial aplicada al empleo. Creador de «El Juego de las RRLL» en YouTube.

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