Un abogado citó 48 sentencias que no existían. He construido la IA que jamás te hará eso

Te presento JMAI, mi conector de IA jurídica en local: busca y verifica leyes y sentencias en las fuentes oficiales, sin inventar nada. Para cualquier jurista.

PorJosé María García Ruiz16 min de lectura
Un abogado citó 48 sentencias que no existían. He construido la IA que jamás te hará eso
Imagen generada con inteligencia artificial

El Tribunal Superior de Justicia de Canarias sancionó a un abogado por meter en un recurso hasta 48 sentencias del Supremo que no existían: se las había inventado una IA.

Y no fue el único.

Ese es el precio de fiarse de una máquina que no comprueba nada.

JMAI es mi respuesta: el conector de IA jurídica que no habla de memoria, sino que va a la fuente oficial —BOE, CENDOJ, TJUE, Constitucional, Estrasburgo, Hacienda, Carta Social Europea—, lo comprueba, y si algo no existe, te lo dice a la cara.

Hoy, 45 herramientas y una que audita tu escrito cita por cita.

Para cualquier jurista, en cualquier disciplina.

La verdad, traída y verificada.

En segundos.

Y, por primera vez, lo vas a ver en dos vídeos.

Índice

  1. Un abogado citó 48 sentencias del Supremo. No existía ninguna

  2. Le he puesto un bozal a la mentira de la IA. Se llama JMAI

  3. No me creas: míralo

  4. Ponte en tu mesa: esto es lo que harías hoy con JMAI

  5. 45 herramientas apuntando a la misma diana: la verdad

  6. La prueba del algodón: sentencias reales y enteras

  7. La función que te va a quitar el miedo a firmar

  8. Ahora mira a los ojos la factura de tu Vlex

  9. Lo he construido yo. Y no sé programar

  10. Para quién es esto (y para quién no lo será jamás)

  11. Glosario para no perderte

  12. Preguntas frecuentes

  13. Fuentes y nota final

1. Un abogado citó 48 sentencias del Supremo. No existía ninguna

Deja que te cuente un caso real.

Español.

De hace nada.

Un abogado prepara un recurso de apelación.

Sólido, bien armado, con jurisprudencia a mansalva: hasta CUARENTA Y OCHO citas de sentencias del Tribunal Supremo, y hasta un informe del Consejo General del Poder Judicial, que le daban la razón.

El recurso llega a la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

Y la documentalista del tribunal va a comprobar las citas.

No existe ninguna.

Ni una de las cuarenta y ocho.

Se las había inventado una inteligencia artificial generalista —de esas de andar por casa—, con sus números, sus fechas y sus identificadores.

Todo falso.

Todo con un aplomo pasmoso.

El abogado no había verificado NADA.

No contrastó ni una sola cita con el CENDOJ, que es gratis y está al alcance de cualquiera.

¿La multa?

420 euros.

Y agárrate, porque aquí está lo bueno: el tribunal dijo, con toda la intención, que esa cifra era justo la MITAD de lo que cuesta al año una herramienta de IA jurídica fiable.

Una herramienta que —cito— «probablemente hubiera evitado el lamentable resultado que ahora se enjuicia».

Traducido: el juez le dijo, en su propia resolución, «esto lo habrías evitado con la herramienta adecuada».

Y por si crees que fue un caso aislado: meses después, el mismo tribunal multó a OTRO letrado con 840 euros por colar al menos 25 sentencias falsas del Supremo y del Constitucional, también inventadas por IA.

Ese ni siquiera pidió perdón.

Ahora hazte la pregunta incómoda, la de verdad: ¿cuántas veces has copiado tú algo que te ha dado la IA sin ir a comprobarlo a la fuente?

Y fíjate bien en lo que de verdad duele.

La multa es calderilla: 420 euros.

Lo que NO es calderilla es lo otro.

El traslado al Colegio de Abogados.

Tu nombre en un auto que corre por todos los juzgados.

Tu reputación, esa que has tardado veinte años en levantar, manchada por una cita que no te molestaste en comprobar.

Porque una cita inventada en un escrito no es una errata.

Es una bomba.

Y el problema no es que la IA se equivoque.

El problema es que MIENTE con una seguridad tremenda.

Cuando no sabe algo, no calla: se lo inventa y te lo vende como si lo hubiera leído.

Como el cuñado que lo sabe todo y no ha abierto un libro en su vida.

El día que entendí esto tomé una decisión: mi IA no volvería a hablar de memoria.

Iría a la fuente.

SIEMPRE.

Y si no, se callaría.

Para obligarla, me construí una herramienta.

2. Le he puesto un bozal a la mentira de la IA. Se llama JMAI

JMAI es un conector.

Tranquil@, que ahora te explico qué es eso.

Quédate con la imagen: es el cable que le da a la inteligencia artificial acceso directo a las fuentes oficiales del Derecho español y europeo.

El BOE.

El CENDOJ.

Luxemburgo.

El Constitucional.

Estrasburgo.

Hacienda.

La Inspección de Trabajo.

Con JMAI, la IA deja de OPINAR y empieza a COMPROBAR.

No te suelta lo que le suena: va, lo mira en la fuente y te lo trae.

Y si eso que le pides no existe, te lo dice sin pestañear.

Eso es ponerle un bozal a la mentira.

Justo lo que le faltó a aquel abogado.

¿Y por qué me lo he construido yo, un graduado social, en vez de comprar algo hecho?

Por tres razones que no negocio.

Una: es MÍO. Pensado para cómo se trabaja un expediente de verdad, no para cómo se lo imagina un ingeniero de Silicon Valley que no ha pisado un juzgado en su vida.

Dos: es PRIVADO. Corre en local, en mi propio Mac, con mi archivo de más de 3.400 sentencias dentro. Mis cosas no se pasean por servidores ajenos.

Y tres, la que lo cambia todo: NO MIENTE. Ni una coma. Cada dato, de una fuente oficial y comprobable.

3. No me creas: míralo

Suena muy bonito.

Pero tú eres jurista: no te fías de las palabras, te fías de las pruebas.

Pues aquí tienes una.

Este vídeo es un caso REAL de mi despacho, sin guion y sin trampa.

Un cliente quiere jubilarse anticipadamente a los 63.

Su convenio de hostelería regula una especie de premio de jubilación —lo llama «promoción económica»— con una redacción confusa: no queda claro si se calcula sobre el salario base del convenio o metiendo todos los pluses.

Y de esa duda dependen varios miles de euros.

Así que le pido a JMAI que entre en el CENDOJ y me busque jurisprudencia.

Y fíjate en lo que hace, porque ahí está la magia.

Primero, no se ciñe a MIS palabras.

Sabe que el CENDOJ casa por coincidencia literal, así que prueba con la terminología real, con sinónimos, con expresiones equivalentes: «promoción económica hostelería», «mensualidades de convenio», «salario base»…

Itera.

Cero resultados.

Afina.

Amplía la búsqueda él solo: de Las Palmas a toda Canarias, y de Canarias a todos los Tribunales Superiores.

Va cambiando la estrategia sin que yo se lo pida.

Y ahora viene lo que lo cambia todo.

En vez de inventarse la sentencia perfecta de Las Palmas que yo querría oír —que es lo que haría una IA sin bozal—, me dice la verdad a la cara: «no aparece ninguna sentencia del TSJ de Canarias que resuelva específicamente la base de cálculo de esa promoción económica. No la hay indexada.»

No existe.

Y me lo dice.

Pero acto seguido remata: «lo que sí he encontrado responde de fondo a tu pregunta, porque fija el método».

Y me trae la línea doctrinal real que sí resuelve cómo se calcula.

Y hasta me redacta el informe para el cliente con la cautela escrita con todas las letras: cita la doctrina, pero deja claro, negro sobre blanco, que no hay precedente directo sobre ese convenio.

¿Te acuerdas del abogado del principio, el que firmó 48 sentencias que no existían?

Su IA le dijo lo que quería oír.

La mía hace justo lo contrario: me dice lo que NO quiero oír —«esa sentencia no existe»— porque es la verdad.

Ahí está toda la diferencia entre salir en el periódico y dormir tranquilo.

Un pasante honrado, no un cuñado mentiroso.

Dale al play y míralo.

4. Ponte en tu mesa: esto es lo que harías hoy con JMAI

Basta de teoría.

Siéntate en tu silla, con un expediente abierto, y mira lo que podrías estar haciendo AHORA MISMO.

Eres laboralista. Despido objetivo, plazo mañana. El cliente jura que su convenio calcula la antigüedad «de otra forma». No te la juegas: le pides a JMAI el convenio exacto del REGCON y el artículo aplicable. Texto oficial, no el que «te suena». Y de paso le pasas las tres sentencias del Supremo que ibas a citar. Una no dice lo que creías. Acabas de esquivar una bala a las nueve de la noche.

Eres penalista. Juicio por seguridad vial. Quieres la última doctrina de la Sala Segunda y una de Estrasburgo sobre garantías. JMAI te las trae certificadas. Y esa cita que te «recomendó» otra IA la pasas por el verificador: no existía. Te acabas de ahorrar el ridículo delante del tribunal. O algo peor: el traslado al Colegio.

Eres civilista. Reclamación de cantidad. Antes de invocar el precepto preguntas si sigue vigente tras la última reforma. JMAI te dice qué norma lo tocó, cuándo, y te clava la redacción de hoy. Nunca más citarás en la vista un artículo que cambió hace año y medio.

Tocas lo fiscal. Tu autónomo pregunta si puede deducir tal cosa. En vez de improvisar, sacas la consulta vinculante de la DGT que resuelve ESE supuesto y se la mandas con su número. Eso no es tu opinión: es el criterio oficial de Hacienda. Eso pesa.

Eres jurista militar. Un disciplinario en las Fuerzas Armadas. El régimen disciplinario y el Código Penal Militar están en el BOE; la jurisprudencia, en el CENDOJ; las garantías, en el Constitucional y en Estrasburgo. JMAI llama a las cuatro puertas y te verifica cada cita.

Llevas extranjería. Un arraigo, con el reglamento cambiando cada temporada. La pregunta que decide el caso es una sola: «¿qué está vigente HOY?». JMAI te lo responde con la norma delante. En esta materia, eso no es un lujo. Es supervivencia.

Da igual el color de tu toga. La mecánica es idéntica: la fuente oficial, traída y verificada, en segundos. Eso no entiende de especialidades.

5. 45 herramientas apuntando a la misma diana: la verdad

Para el que quiere el catálogo, aquí está lo que hay debajo del capó.

Hoy son 45 herramientas.

Te cuento las que mueven la aguja, en cristiano.

Busca y te descarga sentencias del CENDOJ con su texto completo (hasta resuelve el «no soy un robot» del buscador).

Rastrea tu propia biblioteca de sentencias por lo que DICEN, no solo por su número.

Se lee el BOE entero: la ley, el artículo exacto, el sumario del día, las novedades.

Te dice si una norma sigue viva o la derogaron.

Te enseña el índice de una ley para ir al grano.

Entra en el TJUE y busca dentro del texto íntegro de la legislación europea.

Llega a Estrasburgo y a la Carta Social Europea.

Entra en el Tribunal Constitucional.

Consulta la doctrina de Hacienda y del TEAC.

Se lee los Criterios Técnicos de la Inspección de Trabajo.

Ficha convenios colectivos del REGCON.

Vigila los boletines provinciales (22 y subiendo).

Analiza y disecciona una sentencia.

Busca doctrina científica.

Y trae utilidades de andar por casa: la tarifa de primas de AT/EP, el empaquetado de dossieres, la vigilancia diaria.

Cuarenta y cinco llaves.

Y todas abren la misma puerta: la de la fuente oficial.

Que es la única que no miente.

6. La prueba del algodón: sentencias reales y enteras

Vale, JMAI busca de maravilla.

¿Pero lo que trae es de verdad, o son fuegos artificiales?

En este segundo vídeo lo compruebo, en directo.

Descomprimo lo que me ha bajado el conector: nueve sentencias del CENDOJ, en formato Markdown, ligeras.

Vienen en dos tandas, y hasta eso tiene su gracia: como la descarga masiva daba error, el conector resolvió solo bajarlas de ocho en ocho, con pausas, para no saturar el buscador.

Abro una al azar.

Y ahí está: la sentencia ENTERA, transcrita de arriba abajo, sin recortes. «Estimamos parcialmente el recurso de suplicación de Samil Facility Services e íntegramente el de CLECE…».

Real.

Completa.

Comprobable.

No es un resumen que la máquina se ha inventado.

Es la resolución oficial, tal como salió del tribunal, en tu carpeta y lista para trabajar.

Esto es la potencia del conector en una frase: te trae la verdad, entera, a tu mesa.

Míralo.

7. La función que te va a quitar el miedo a firmar

Si tuviera que quedarme con UNA sola cosa de todo esto, sería esta.

Y presta atención, porque es la que te va a cambiar la manera de trabajar.

Le das a JMAI un escrito entero —una demanda, un recurso, un dictamen— y lo audita cita por cita.

Va una a una a las fuentes oficiales y pregunta: ¿esta ley existe y sigue vigente?

¿Esta sentencia dice DE VERDAD lo que afirmas?

¿Este artículo es el que es?

Y si algo cojea, te lo canta.

Es la misma honradez que acabas de ver en el vídeo: si una resolución no existe, JMAI no te la maquilla. Te la niega.

Es la misma honradez que acabas de ver en el vídeo: si una resolución no existe, JMAI no te la maquilla.

Te la niega.

Párate aquí un segundo, porque es enorme.

Coges el escrito que te ha hecho otra IA, o tu pasante, o tú a las tantas de la madrugada, se lo pasas a JMAI, y te hace de revisor implacable.

De red de seguridad.

De último filtro antes de que tu nombre vaya en ese papel.

Aquel miedo del principio —el de las 48 sentencias fantasma que le costaron a un abogado el traslado al Colegio— con esto se apaga.

Porque en mi mesa ninguna cita entra en un escrito sin pasar antes por el verificador.

La máquina propone; la fuente oficial dispone.

Beber siempre de la fuente, nunca del vaso de otro.

8. Ahora mira a los ojos la factura de tu Vlex

Voy a decirte algo que a algunos les va a escocer.

Esas grandes bases de datos jurídicas te cobran un dineral cada año.

¿Y por qué, en buena parte?

Por ponerte un buscador bonito encima de leyes y sentencias que son públicas y gratuitas.

El BOE es gratis.

El CENDOJ es gratis.

EUR-Lex es gratis.

Tú pagas el peaje del buscador.

Pues ese buscador ya lo tienes en JMAI, yendo a esas MISMAS fuentes, y con dos cosas que ninguna suscripción te da: que no se inventa nada y que te audita tu propio escrito.

Y con la búsqueda de doctrina, hasta empieza a meter la nariz en el terreno por el que creías que solo pagaba el suscriptor.

No te voy a decir que canceles mañana todo de golpe.

Cada despacho es un mundo y hay servicios editoriales que valen su precio.

Pero sí te digo una cosa, mirándote a los ojos: el día que veas a JMAI trabajar, esa factura ya no la vas a mirar igual.

Y esa conversación, hasta hoy, ni la tenías encima de la mesa.

Ahora sí.

9. Lo he construido yo. Y no sé programar

Aquí hay una parte de oficio y otra de pura cabezonería.

Yo no soy programador.

Soy graduado social. Lo mío son las personas, los despidos, los juzgados.

Pero me senté, con la IA de copiloto, y fui montando esto pieza a pieza.

Probando.

Rompiendo.

Arreglando.

Volviendo a romper.

¿Y sabes qué demuestra eso?

Algo que quiero que se te quede grabado, sobre todo si eres de gremio: ya no hace falta ser ingeniero para fabricarte tus propias armas.

Hoy, un jurista con criterio y ganas puede construirse la herramienta que necesita.

No comprar la que le vendan.

FABRICAR la suya.

Hace tres años, esto era ciencia ficción.

Lo he hecho yo, que no distingo una línea de código de la lista de la compra.

Y si lo he hecho yo, el juego ha cambiado para todos.

El futuro del despacho no es usar la IA que te dan.

Es construir la que tú necesitas.

10. Para quién es esto (y para quién no lo será jamás)

Seamos claros, que no todo es para todos.

Esto es para quien redacta con el Derecho en la mano y no puede permitirse UN error: abogados de cualquier orden, graduados sociales, asesores, procuradores, opositores, estudiantes espabilados.

Para quien necesita que una cita sea VERDAD y no un adorno bonito.

¿Y para quién no?

Para el que busca un botón mágico que le haga el trabajo sin poner cabeza.

Ese botón no existe.

Y quien te lo venda, miente igual que la IA sin bozal.

Porque JMAI no sustituye al jurista.

Lo AMPLIFICA.

Le quita el trabajo sucio —buscar, comprobar, verificar— para que dedique la cabeza a lo que gana pleitos: la estrategia, el criterio, la persona que tienes enfrente.

Al final esto va de lo de siempre: el Derecho es, ante todo, una cosa entre personas.

La máquina se come lo mecánico.

Tú te quedas con lo humano.

Que es, exactamente, donde está tu valor.

Yo ya trabajo así, cada día, con JMAI delante.

Y esto es justo lo que quiero poner en tus manos.

Acceso anticipado · JMAI

Ponle un bozal a la IA. Antes que nadie.

JMAI es el bozal que le he puesto a la IA: el conector jurídico que me construí y uso cada día. Verifica cada ley y cada sentencia contra la fuente oficial —CENDOJ, BOE, Tribunal Constitucional, Estrasburgo, TJUE, Hacienda— y bebe de mi archivo de más de 3.400 resoluciones. No se inventa nada. Nunca. Ninguna cita entra en un escrito sin pasar antes por él.

Voy a abrir el acceso a un grupo reducido de juristas: los que quieran dejar de jugar con una IA que alucina y empezar a trabajar con una que verifica. Si eres de esos, ponte el primero en la fila.

No alucina. Jamás.Solo fuentes oficialesHecho por un jurista, no por Silicon Valley

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11. Glosario para no perderte

Conector (MCP)

El «cable» que le da manos a la inteligencia artificial para hacer cosas —buscar leyes, comprobar sentencias— en vez de solo hablar. En la jerga, MCP; tú llámalo conector.

JMAI

El conector jurídico que he construido: da a la IA acceso directo a las fuentes oficiales del Derecho español y europeo para buscar y verificar sin inventar. Corre en local, en mi propio ordenador.

Alucinación

Cuando la IA se inventa un dato —una sentencia, una cita, una cifra— y lo presenta como verdadero con total aplomo. Lo que le costó una multa y un traslado al Colegio a más de un abogado.

Fuente oficial

El sitio donde la norma o la resolución vive de verdad: BOE, CENDOJ, EUR-Lex, HUDOC, el Buscador del Constitucional. Lo contrario de fiarse del «me suena».

CENDOJ

El buscador oficial de sentencias del Poder Judicial español. Gratis y de acceso universal. El que aquellos abogados no llegaron a abrir.

TJUE

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea; su jurisprudencia condiciona cada vez más el Derecho interno.

TEDH

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (Estrasburgo), que vela por el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Tribunal Constitucional

El que protege los derechos fundamentales en España.

CEDS / Carta Social Europea

El Comité Europeo de Derechos Sociales, que interpreta la dimensión social de Europa (despido, acción colectiva, derechos laborales).

DGT y TEAC

La doctrina de Hacienda y la de los Tribunales Económico-Administrativos: cómo interpreta la Administración lo tributario.

Verificar un escrito

Revisar cita por cita un documento contra las fuentes oficiales para comprobar que cada ley y cada sentencia existen y dicen lo que se afirma. La función estrella de JMAI.

12. Preguntas frecuentes

¿Qué es JMAI en una frase?

Un conector que le da a la IA acceso directo a las fuentes jurídicas oficiales (BOE, CENDOJ, TJUE, Constitucional, Estrasburgo, Hacienda, Carta Social) para que busque y verifique el Derecho en lugar de inventárselo.

¿Por qué la IA normal se inventa sentencias?

Porque, sola, no consulta ninguna fuente: responde de memoria y, cuando no sabe algo, rellena el hueco con algo verosímil. JMAI la obliga a mirar la fuente real antes de afirmar nada.

¿Sirve solo para Derecho laboral?

No. Nació ahí, pero sus fuentes son de todo el Derecho: civil, mercantil, penal, contencioso, fiscal, militar, extranjería, constitucional y europeo. Cambia la materia; la mecánica de traer y verificar es la misma.

¿De verdad puedo plantearme dejar mi base de datos de pago?

Puedes plantearte la conversación, que antes ni existía. JMAI va a las mismas fuentes oficiales por las que pagas el buscador, y añade lo que ellas no dan: que no inventa y que te audita el escrito.

¿Hay que ser informático para construir algo así?

No. Yo no lo soy. Lo he construido con la propia IA de copiloto, a base de probar y corregir.

¿JMAI garantiza que la IA no cometa errores?

Reduce el riesgo drásticamente porque contrasta cada dato con la fuente oficial, pero no exime del criterio profesional. Toda cita se comprueba, y la firma la pone el jurista, no la máquina.

13. Fuentes y nota final

JMAI trabaja exclusivamente sobre fuentes oficiales: la Agencia Estatal BOE, el CENDOJ, EUR-Lex y el Cellar de la UE, HUDOC (TEDH) y HUDOC-ESC (Carta Social Europea), el Buscador del Tribunal Constitucional, la doctrina de la DGT y del TEAC, los Criterios Técnicos de la Inspección de Trabajo y el registro de convenios (REGCON), además del archivo propio de jurisprudencia del autor. Ninguna cita se da por buena sin pasar por su fuente.

Los dos casos de abogados sancionados por la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias por citar sentencias inexistentes generadas por inteligencia artificial (autos de febrero y julio de 2026, con multas de 420 y 840 euros) son reales y de dominio público; la información procede de las notas oficiales del Consejo General del Poder Judicial.

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José María García Ruiz — Asesor jurídico laboral y divulgador

Sobre el autor

José María García Ruiz

Graduado Social y asesor jurídico laboral en ejercicio. Especialista en derecho del trabajo, Seguridad Social e inteligencia artificial aplicada al empleo. Creador de «El Juego de las RRLL» en YouTube.

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