Serie «Lo que aprendí rompiendo mi propio anexo» · Artículo 1 de 3

1. Te dije que el anexo estaba verificado. Las citas sí lo estaban. El anexo, no. (estás aquí)
2. El peor error: meter un documento dentro de una skill
3. Hacer, comprobar, corregir, volver a comprobar: el bucle que llevó los errores a cero

Tengo que contarte una cosa.

Y prefiero contártela yo antes de que te la cuente otro.

El 20 de septiembre publiqué aquí una guía sobre el documento informativo del Real Decreto 723/2026. Con un modelo de anexo descargable. Y en esa guía escribí, con toda la tranquilidad del mundo, que lo había pasado por verificación de citas, una por una, contra el BOE.

«Todas correctas».

Eso escribí.

Y era verdad.

Pero era una verdad a medias. Y en derecho, pequeño saltamontes, una verdad a medias es una forma muy elegante de equivocarse.

Porque las citas estaban bien. El artículo 14 del Estatuto era el artículo 14 del Estatuto. La sentencia del Supremo existía y decía lo que decía.

Lo que no estaba bien era lo que el anexo contaba de esos artículos.

Y eso no lo había verificado nadie.

¡Crrrack!

Ese es el ruido que hace una certeza cuando se rompe.

Este artículo es el primero de tres.

Aquí te cuento qué pasó y por qué verificar citas no es verificar un documento.

En el segundo te cuento el error más gordo de todos, el que lo provocó.

Y en el tercero, cómo lo arreglé a base de dar vueltas en bucle hasta que no quedó ni un error.

Vamos allá.

Índice

  1. Lo que yo creía que era verificar

  2. Cita correcta, frase falsa: cuatro ejemplos reales

  3. El muestreo: la trampa en la que caemos todos

  4. Qué es verificar frase a frase

  5. La primera ronda: 278 frases erróneas

  6. El silencio no es un «no existe»

  7. Dónde estamos hoy, y lo que no te voy a prometer

  8. Los errores que no se pueden repetir

  9. Ahora te toca a ti

  10. Glosario

  11. Preguntas frecuentes

  12. Fuentes

1. Lo que yo creía que era verificar

Te explico cómo funcionaba mi verificación hasta hace una semana.

Cogía el documento.

Sacaba todas las citas: «artículo 14.1 del Estatuto», «artículo 83 de la LGSS», «sentencia del Tribunal Supremo 1250/2024».

Y comprobaba contra el BOE y contra el CENDOJ que cada una existía, que estaba vigente y que el número era el que era.

Si todas cuadraban, luz verde.

Suena riguroso, ¿verdad?

Pues tiene un agujero del tamaño de un camión.

Ya sabrás, y si no lo sabes te lo voy a contar ahora, que la inteligencia artificial rara vez se inventa un artículo entero.

Eso pasaba al principio, con los modelos sueltos, y se caza enseguida.

Lo que hace ahora, cuando falla, es mucho más fino: cita el artículo correcto y le hace decir algo que no dice.

Le añade una palabra.

Le quita una condición.

Le cambia un «podrá» por un «deberá».

Y el documento sigue pareciendo perfecto. Porque la cita está. Y la cita es buena. Y tú, que tienes diecisiete cosas encima de la mesa, ves el número del artículo, lo reconoces y pasas página.

Eso es verificar la etiqueta.

No el contenido.

Es como comprobar que el tarro pone «azúcar» y no probar lo que hay dentro.

2. Cita correcta, frase falsa: cuatro ejemplos reales

No te lo cuento en abstracto. Te enseño lo que salió. Todos son casos reales de los anexos, y todos llevaban la cita bien puesta.

Ejemplo 1. El periodo de prueba que no dice lo que dice

Una frase del anexo decía, más o menos, que durante el periodo de prueba la empresa queda obligada a facilitar a la persona trabajadora los medios, la formación inicial y la supervisión necesarios.

Suena razonable. Suena hasta bonito.

Pero el artículo 14.1 del Estatuto no dice eso. Dice que la empresa y el trabajador están, respectivamente, obligados a realizar las experiencias que constituyan el objeto de la prueba.

Ni medios, ni formación inicial, ni supervisión. Eso lo añadió la máquina porque «sonaba a lo que debería decir».

Y un inspector o un letrado contrario lo pilla en diez segundos.

Ejemplo 2. La mutua que no es obligatoria

En el campo de la Seguridad Social, el anexo daba por hecho que las contingencias profesionales las cubre una mutua. Casilla: «mutua colaboradora: denominación y número».

El artículo 83.1 de la LGSS permite optar por la entidad gestora o por una mutua. No es lo mismo. Hay empresas que no están con mutua para las contingencias profesionales. Y el anexo, tal y como estaba, les obligaba a escribir algo falso.

Ejemplo 3. «Lo antes posible» se había caído

Para comunicar una modificación de las condiciones, el artículo 7.3 del Real Decreto dice que se hará lo antes posible y, a más tardar, el día en que surta efecto.

En algunos borradores quedaba solo «a más tardar, el día en que surta efecto».

Parece una tontería.

No lo es. Quitar «lo antes posible» convierte el plazo máximo en plazo normal. Le estás diciendo a la empresa que puede esperar hasta el último día. Y la norma dice lo contrario.

Ejemplo 4. «Que mejore» frente a «que adapte o desarrolle»

La letra l) del artículo 3.2 obliga a informar de la política de conciliación de la empresa cuando adapte o desarrolle la mínima legal.

Algunos anexos hablaban de la política de conciliación «que mejore la legal».

Una palabra.

Pero adaptar no es mejorar. Una empresa puede adaptar la regulación legal a su realidad sin mejorarla, y sigue teniendo que informar. Con «mejore» en el anexo, esa empresa creería que no tiene nada que contar.

¿Ves el patrón?

Ninguno de estos errores lo caza un verificador de citas. Porque en los cuatro casos la cita es perfecta.

El error no está en el número. Está en la frase.

3. El muestreo: la trampa en la que caemos todos

Y aquí viene el segundo pecado. El que más me duele, porque es el que cometemos todos, también tú, y casi siempre sin darnos cuenta.

El muestreo.

Muestrear es revisar unas cuantas frases, ver que están bien y deducir que el resto también lo estará.

Lees la primera página con lupa. Está fina. Lees la letra h), la de la prueba, porque es la que más miedo te da. Está fina. Echas un vistazo en diagonal al resto. Pinta bien.

«Esto está bien».

Pues no.

Esto está bien en lo que has mirado. De lo que no has mirado no sabes nada.

Y con la inteligencia artificial el muestreo es todavía más peligroso que con un documento humano, por una razón muy concreta: la máquina no se equivoca «más en las partes difíciles». Se equivoca en cualquier sitio. En una frase de relleno. En una transición. En un inciso entre comas que tú ni lees porque «eso es obvio».

Un becario cansado falla al final del documento. La IA falla donde le da la gana.

Por eso con IA el muestreo no vale.

NEVER.

O verificas todas las frases, o no has verificado el documento.

Has verificado una muestra.

Y la muestra no se firma: se firma el documento.

4. Qué es verificar frase a frase

Te lo explico sin tecnicismos, porque el método es sencillo. Lo difícil es tener la disciplina de hacerlo siempre.

Paso uno: inventario. Un programa parte el documento en frases. Todas. No elige cuáles: las parte todas y a cada una le pone un código fijo, para que no se pierda ninguna ni se cuele ninguna nueva sin que se note.

Paso dos: separar el grano de la paja. Hay frases que no afirman nada jurídico: «Firma de la empresa», «Lugar y fecha». Esas se marcan como sin contenido jurídico. Todas las demás son afirmaciones que hay que comprobar.

Paso tres: la matriz. Por cada afirmación, una fila. Y en cada fila, obligatoriamente: el estado (verificada, errónea o no verificable), la fuente oficial consultada, el precepto concreto, un trozo literal de la fuente de al menos cuarenta caracteres que respalde la frase, y la fecha de la consulta.

Ese trozo literal es la clave de todo.

Porque obliga a quien verifica —persona o máquina— a ir al BOE, copiar lo que dice el artículo y ponerlo al lado de la frase. Si no encuentra un literal que diga eso, la frase no se puede marcar como verificada. Punto.

Ya no vale «me suena que el artículo 14 dice algo así».

Paso cuatro: el dictamen bloqueante. Un programa cuenta. Si queda una sola frase errónea, una sola sin contrastar, una sola sin su literal, el documento no pasa. No hay «casi». No hay «bueno, es una frase menor».

Paso cinco: corregir lo mínimo y volver a mirar. Cuando una frase es errónea, se corrige lo justo. Y después se vuelve a verificar esa frase y todo su párrafo, porque al tocar una frase a veces rompes la de al lado.

¡Zas, zas, zas!

Así, una y otra vez, hasta que el contador marca cero.

5. La primera ronda: 278 frases erróneas

Cuando pasé este método por primera vez a los quince anexos sectoriales que había preparado —metal, construcción, hostelería, comercio, farmacia, empleados de hogar, sin convenio y ocho más— el resultado me dejó sentado.

278 frases erróneas.

Y otras cuatro que ni siquiera se podían verificar.

En unos documentos que yo daba por buenos. Que habían pasado la verificación de citas con nota.

No te voy a engañar: el primer impulso fue buscar excusas. Que si muchas se repetían entre anexos. Que si eran matices.

Y sí, muchas se repetían (eso da para el artículo 2 entero). Y sí, algunas eran matices.

Pero en derecho laboral el matiz es el pleito.

«Podrá» o «deberá». «Mejore» o «adapte». «Entidad gestora o mutua» o «mutua». Esos matices son exactamente lo que se discute en una sala cuando la empresa desiste de un periodo de prueba o cuando un trabajador dice que no le informaron.

Así que tocó hacer lo único honesto: aceptar el número, arremangarse y ponerse a bajarlo.

6. El silencio no es un «no existe»

Hubo otro error, más técnico, que te quiero contar porque te va a pasar con cualquier herramienta.

Para saber si un convenio está denunciado o prorrogado, se consulta el REGCON, el registro oficial de convenios. A veces la consulta volvía vacía.

Y la tentación era leer ese vacío como «no hay nada inscrito».

Pero una respuesta vacía no siempre significa que no exista nada. A veces significa que la consulta no llegó, que el registro no devolvió la ficha o que la búsqueda no casó.

El silencio de una fuente no es una prueba de inexistencia.

Lo corregí en el conector: ahora, cuando el REGCON devuelve vacío, el conector lo dice así —«respuesta no concluyente»— y no permite escribir en el anexo que el convenio no está denunciado. Hay que confirmarlo por otra vía o decir expresamente que no se ha podido comprobar.

Aplícatelo a todo, no solo al REGCON. Cuando busques algo y no lo encuentres, la frase correcta es «no lo he localizado». No «no existe».

7. Dónde estamos hoy, y lo que no te voy a prometer

Después de dieciséis rondas de corrección y recomprobación —que te cuento con detalle en el tercer artículo—, este es el estado de los quince anexos:

3.118 afirmaciones jurídicas verificadas contra fuente oficial. Cero erróneas. Cero sin verificar. Los quince con dictamen VERIFICADO.

¡Zworplop!

Y el modelo de construcción de Las Palmas que regalaba en la guía del 20 de septiembre ya está sustituido por la versión verificada frase a frase, fechada el 26 de septiembre de 2026. Si te bajaste la anterior, vuelve a descargarla. De verdad.

Ahora, lo que no te voy a prometer, porque sería repetir el error que te acabo de confesar:

No te prometo que sea infalible. Esta verificación la ha hecho inteligencia artificial, con un método estricto y contra fuentes oficiales, pero la ha hecho una máquina. Ha reducido el error de forma drástica y deja rastro de cada comprobación. No lo ha convertido en imposible.

No te prometo que valga para siempre. Los anexos están fechados. Si mañana se revisa un convenio o se modifica un artículo, la verificación de hoy no cubre el cambio de mañana.

Y no te prometo que valga para tu cliente sin tocarlo. Son modelos. Cada alta tiene su empresa, su convenio, su contrato y su puesto.

La firma sigue siendo tuya. Y la responsabilidad, también.

La IA no la asume. No puede. Y hace bien.

8. Los errores que no se pueden repetir

Te los dejo en limpio, para que los pegues en la pared del despacho si hace falta.

Error 1: confundir cita con contenido. Que el artículo exista no significa que diga lo que tu documento dice que dice. Verifica la frase, no el número.

Error 2: muestrear. Revisar unas cuantas frases y dar el resto por buenas. Con IA el error aparece en cualquier sitio, así que la verificación tiene que ser total o no es verificación.

Error 3: verificar sin literal. «Me suena que dice eso» no es verificar. Si no puedes poner al lado el trozo exacto de la fuente, la frase no está verificada.

Error 4: leer el silencio como inexistencia. Una búsqueda vacía es «no lo he localizado», nunca «no existe».

Error 5: anunciar antes de comprobar. Yo escribí «todas correctas» antes de haber hecho la verificación que de verdad importaba. La humildad metodológica es barata. La rectificación pública, no tanto.

Y hay un sexto error, el más gordo de todos, el que multiplicó los demás. Pero ese merece su propio artículo.

9. Ahora te toca a ti

Tres preguntas. Contéstatelas con honestidad, que nadie te está mirando.

¿Cuál fue el último documento que le pediste a una IA y que diste por bueno porque «las citas cuadraban»?

¿Cuántas frases de ese documento leíste de verdad, contra la fuente, y cuántas en diagonal?

Si mañana alguien te pide que demuestres que lo verificaste, ¿qué le enseñarías?

Si la respuesta a la tercera es «nada», ya sabes por dónde empezar.

10. Glosario

Verificación de citas. Comprobar que las normas y resoluciones citadas existen, están vigentes y tienen el número correcto. Necesaria, pero insuficiente.

Verificación frase a frase. Comprobar cada afirmación con contenido jurídico del documento contra su fuente oficial, dejando constancia del precepto y del literal que la respalda.

Muestreo. Revisar solo una parte del documento y deducir que el resto está bien. Con IA no es un método de verificación válido.

Inventario de afirmaciones. Lista de todas las frases del documento, generada por un programa, con un código fijo para cada una.

Matriz de verificación. Tabla con una fila por afirmación: estado, fuente, precepto, literal y fecha de consulta.

Literal. Fragmento textual copiado de la fuente oficial que respalda una frase. En este método, de al menos cuarenta caracteres.

Dictamen bloqueante. Resultado que impide dar el documento por bueno mientras quede una sola afirmación errónea o sin contrastar.

Respuesta no concluyente. Búsqueda que vuelve vacía sin que eso pruebe que lo buscado no existe.

11. Preguntas frecuentes

¿El modelo que descargué el 20 de septiembre tiene errores?

Tenía las citas bien, pero contenía frases que no reflejaban con exactitud lo que dicen los preceptos. Desde el 26 de septiembre de 2026 se descarga la versión verificada frase a frase. Si tienes la anterior, sustitúyela.

¿Qué diferencia hay entre verificar citas y verificar frases?

La primera comprueba que el artículo existe. La segunda comprueba que lo que el documento dice de ese artículo es verdad. Un documento puede superar la primera y suspender la segunda, que es exactamente lo que me pasó.

¿Puedo verificar frase a frase sin herramientas especiales?

Sí, aunque cuesta mucho más. Divide el documento en frases, haz una tabla y, por cada frase con contenido jurídico, busca en el BOE el literal que la respalda. Si no lo encuentras, la frase no está verificada. Una herramienta atada a fuente oficial lo acelera, pero el método es el mismo.

¿Significa «verificado» que el anexo no puede tener errores?

No. Significa que cada afirmación jurídica se ha contrastado con su fuente oficial, que ha quedado constancia y que, a esa fecha, no quedaba ninguna errónea. Es una verificación hecha con IA, fechada, y la revisión y la firma profesionales siguen siendo imprescindibles.

¿Por qué contar públicamente este error?

Porque escribí en esta web que estaba todo correcto, y quien lo leyó merece saber que no lo estaba del todo. Y porque este error lo va a cometer cualquiera que trabaje con IA, y es mejor aprenderlo de un artículo que de un requerimiento.

12. Fuentes

Si quieres trabajar con una IA que no se sale de la fuente oficial, que te dice «no lo he localizado» en lugar de inventarse un «no existe» y que deja rastro de cada comprobación, eso es lo que hace el Conector JMAI. Y si lo que quieres es montar este método en tu despacho, sobre tus propios documentos, imparto formación a medida e in company. Escríbeme.

En el siguiente artículo, el error gordo: por qué meter un documento dentro de una skill fue lo peor que pude hacer.

Todo el Flow y el amor del mundo,

José MarIA 🙌