Trabajar con IA en un despacho de abogados: mi método de 5 pasos con Claude y las skills

Método de 5 pasos para trabajar con IA en un despacho: proyecto y contexto, jurisprudencia, redacción con Opus 4.8, pulido con Fable 5 y auditoría legal.

PorJosé María García Ruiz16 min de lectura
Trabajar con IA en un despacho de abogados: mi método de 5 pasos con Claude y las skills
Imagen generada con inteligencia artificial

Este artículo describe una metodología de cinco fases para integrar la inteligencia artificial en el trabajo diario de un despacho jurídico, aplicada aquí a la redacción de escritos laborales como la papeleta de conciliación previa (art. 63 de la Ley 36/2011, reguladora de la jurisdicción social) y la demanda ante el Juzgado de lo Social (art. 80 de la misma norma).

La primera fase consiste en cargar la documentación y el contexto del asunto en un proyecto de Claude, trabajado desde la aplicación de escritorio Claude Cowork.

La segunda, en localizar y estudiar la jurisprudencia aplicable mediante un conector como JURISPRUDENCIATOR o una base de datos propia de resoluciones (en este despacho, más de seis mil sentencias).

La tercera, en redactar el escrito con el modelo Claude Opus 4.8 y el razonamiento extendido en nivel alto, por tratarse de una tarea compleja.

La cuarta, en pulir el texto ya redactado con Claude Fable 5, el modelo de gama superior.

La quinta, en someter el escrito a una auditoría de integridad legal que verifique cita por cita la normativa y la jurisprudencia, y a una skill de estrés procesal adversarial (Martillo Procesal) que detecte grietas y puntos débiles.

El método no es lineal sino iterativo: el resultado de la quinta fase realimenta las anteriores. La conclusión es que la IA no sustituye el criterio jurídico del profesional, sino que estandariza y acelera el proceso siempre que se trabaje con un flujo definido y con verificación obligatoria contra fuente primaria.

Índice

  1. El día que dejé de pedirle magia a la máquina

  2. La regla madre: contexto, contexto y más contexto

  3. Fase 1 — El proyecto: monta la casa antes de invitar a la IA

  4. Fase 2 — La jurisprudencia: bebe de la fuente, no del vaso de otros

  5. Fase 3 — Redactar con Opus 4.8 y el razonamiento en alto

  6. Fase 4 — Pulir con Fable 5: el cirujano llega al final

  7. Fase 5 — Integridad y Martillo Procesal: la máquina contra sí misma

  8. El bucle: esto no es una línea recta, es una espiral

  9. La letra pequeña: deontología, secreto profesional y criterio humano

  10. Lo que de verdad cambia cuando trabajas así

El día que dejé de pedirle magia a la máquina

Voy a contarte una historia.

La mía.

Hubo un tiempo en el que yo le pedía a la inteligencia artificial lo que casi todo el mundo le pide todavía hoy.

Un milagro.

Abría el chat.

Escribía «hazme una demanda de despido».

Y esperaba que de ahí saliera un escrito perfecto, blindado, listo para registrar.

¡Zworplop!

Magia instantánea.

Ya sabrás, y si no lo sabes te lo voy a contar ahora, que eso no funciona.

NUNCA.

Lo que salía era papilla.

Un escrito con pinta de bueno y relleno de nada.

Con artículos que sonaban bien pero no decían lo que yo necesitaba.

Y alguna vez, lo peor de todo: una sentencia que no existía.

Inventada.

Con su número, su Sala y su fecha.

Preciosa.

Y falsa como un billete de tres euros.

Ahí entendí una cosa que hoy es la columna vertebral de todo mi trabajo.

La IA no es un botón mágico.

Es un flujo.

Y como todo flujo, o tiene método, o tiene caos. ¡Fwizzbang!

Así que dejé de pedir magia.

Y construí un método.

Cinco fases.

Las mismas que uso cada semana para preparar una papeleta de conciliación o una demanda.

Y las que te voy a regalar enteras, pequeño saltamontes, porque este oficio se defiende compartiéndolo, no escondiéndolo.

La regla madre: contexto, contexto y más contexto

Antes de las cinco fases, la ley madre.

La que las gobierna a todas.

La calidad de lo que te devuelve la máquina depende de la calidad de lo que le metes.

Punto.

Un modelo de IA no adivina tu caso.

No conoce a tu cliente.

No ha visto el contrato, ni la carta de despido, ni el convenio colectivo que aplica.

Si tú no se lo das, se lo inventa.

Y ahí empieza el desastre. ¡Wrrrrrank!

Piénsalo como si fueras a delegar un asunto en un pasante brillantísimo pero recién llegado.

Listo como el hambre.

Pero acaba de entrar por la puerta.

No sabe nada de tu despacho, de tu cliente ni de tu forma de litigar.

¿Le sueltas «hazme la demanda» y te vas a comer?

No, h0mbre, no.

Le sientas.

Le pones toda la documentación encima de la mesa.

Le explicas el caso.

Le dices qué quieres y cómo lo quieres.

Pues con la IA, igual.

Todo el método que viene ahora es, en el fondo, una forma ordenada de darle contexto.

De sentar al pasante y ponerle los papeles delante.

Quien se salta esto y va directo a pedir el escrito está construyendo una casa por el tejado.

Fase 1 — El proyecto: monta la casa antes de invitar a la IA

La primera fase es estudiar la documentación y el contexto.

Y para eso creo un proyecto.

Un proyecto, en Claude, es un espacio de trabajo con memoria propia y aislada.

Un contenedor.

Ahí dentro cargas todo lo que rodea al asunto: el contrato de trabajo, las nóminas, la carta de despido, el convenio aplicable, los correos, el relato de hechos del cliente, tus notas.

Y trabajo ese proyecto desde Claude Cowork.

Cowork es la aplicación de escritorio pensada para trabajo de conocimiento agéntico.

Para gente que no programa.

Para nosotros.

Le puedes encargar tareas de varios pasos y trabaja con tus archivos.

¿Por qué un proyecto y no un chat suelto?

Porque el proyecto mantiene el contexto.

No tienes que reexplicarlo todo cada mañana.

La documentación vive ahí. Las instrucciones de cómo redacto yo mis escritos viven ahí.

La IA respira ese aire desde el primer segundo.

Aquí es donde entran las skills, por cierto.

Una skill es una carpeta de instrucciones y buenas prácticas que le dice a la máquina cómo hacer una tarea concreta a tu manera.

No es un truco.

Es procedimiento destilado.

Yo tengo skills para maquetar un escrito según mi estándar forense, para generar una papeleta, para auditar una nómina.

La skill convierte «hazlo bien» en «hazlo exactamente así».

Fase 1 terminada cuando la máquina sabe tanto del caso como tú.

Ni antes.

Fase 2 — La jurisprudencia: bebe de la fuente, no del vaso de otros

Segunda fase.

La jurisprudencia aplicable.

Y aquí me pongo serio, porque esto es sagrado.

Un escrito laboral sin jurisprudencia es un escrito desnudo.

Y una jurisprudencia mal citada es una bomba de relojería debajo de tu firma.

¡Klong!

Hay dos formas de hacer esto bien.

La primera: un conector.

Yo uso JURISPRUDENCIATOR, que me conecta directamente con las bases de jurisprudencia y me trae el texto de las resoluciones.

Un conector es un puente entre la IA y una fuente externa de datos, montado sobre el protocolo estándar que llaman MCP.

La máquina deja de fantasear y va a buscar la sentencia de verdad.

La segunda, y es mi joya: mi propia base de datos de jurisprudencia.

Más de seis mil sentencias de la Sala de lo Social.

Curadas.

Ordenadas.

Mías.

¿Sabes lo que es eso?

Es dejar de beber del vaso de otros y beber directamente de la fuente.

Es no fiarme del resumen que hizo un tercero de una sentencia, sino leer la sentencia entera.

Los hechos probados.

El fundamento jurídico.

El fallo.

Todo.

Porque una cosa te digo, querid@ saltamont@: la doctrina no está en el titular.

Está en la letra pequeña.

Y esa letra pequeña, o la lees tú, o no la conoce nadie.

Si tú también tienes un corpus propio de resoluciones, esta fase se convierte en tu ventaja competitiva más brutal.

La IA busca dentro de TU biblioteca, no en el ruido de internet.

¡Chisssparkk!

Fase 3 — Redactar con Opus 4.8 y el razonamiento en alto

Tercera fase.

Ahora sí.

A redactar.

La papeleta.

O la demanda.

El escrito que toque.

Y aquí hay dos decisiones técnicas que marcan la diferencia entre un profesional y un aficionado con prisa.

Primera decisión: el modelo.

Uso Claude Opus 4.8.

Es un modelo potente, diseñado para desafíos complejos.

Y redactar un escrito procesal, con su relato de hechos, su fundamentación jurídica y su súplico, es una tarea compleja.

No es un tuit.

No le pongas un modelo ligerito a un trabajo de peso.

Segunda decisión: el razonamiento.

Lo pongo, como mínimo, en nivel alto.

El razonamiento extendido es esa capacidad del modelo de pararse a pensar antes de escribir.

De razonar paso a paso.

De encadenar el hecho con la norma y la norma con la conclusión, en lugar de vomitar la primera ocurrencia.

Para una tarea jurídica compleja, esto no es un lujo.

Es una obligación.

Cuanto más difícil el asunto, más profundo el razonamiento.

Es matemática pura. Le pides a la máquina que piense como pensaría un jurista con experiencia: despacio, con lógica, conectando piezas.

De aquí sale el primer borrador serio.

No perfecto.

Serio.

Con estructura, con hechos, con derecho, con jurisprudencia real de la fase anterior.

Un esqueleto robusto sobre el que ya se puede trabajar. ¡Swooomp!

Fase 4 — Pulir con Fable 5: el cirujano llega al final

Cuarta fase.

El pulido.

Y aquí viene una sutileza que casi nadie entiende y que a mí me ahorra tiempo y dinero.

Ya tengo el escrito redactado.

Tengo el borrador serio de la fase tres. A

hora quiero convertirlo en una pieza de alta costura.

Que respire.

Que persuada.

Que tenga filo.

Para eso llamo al cirujano.

Claude Fable 5.

Fable 5 es el modelo de gama superior.

Está por encima de Opus 4.8, en la familia más capaz.

Un bisturí de precisión.

¿Y por qué no lo uso desde el principio?

Porque no hace falta.

Para levantar la estructura, para poner los ladrillos, Opus 4.8 con razonamiento alto va sobrado.

El tope de gama lo reservo para lo que de verdad exige finura: afinar la argumentación, tensar la redacción, cazar el matiz, darle ese punto de contundencia forense que separa un escrito del montón de uno que el juez lee dos veces.

Es como en una obra.

No mandas al ebanista a echar los cimientos.

Los cimientos los echa el albañil.

El ebanista llega al final, cuando hay que rematar la madera vista.

Fase 3 construye.

Fase 4 remata.

Y el resultado ya no huele a máquina.

Huele a despacho.

¡Plofff! Ahí revienta la burbuja del «esto lo ha hecho una IA».

Fase 5 — Integridad y Martillo Procesal: la máquina contra sí misma

Quinta fase.

La más importante de todas.

Y la que casi nadie hace.

Tengo el escrito pulido.

Precioso.

Y ahora, en lugar de confiarme, hago justo lo contrario: lo pongo en cuarentena.

Lo trato como sospechoso hasta que demuestre su inocencia.

Dos pasos.

Primer paso: la auditoría de integridad legal.

Una skill que coge el escrito y verifica, una a una, todas las citas.

Cada artículo, contra el texto consolidado de la norma.

Cada sentencia, contra la fuente oficial: número, Sala, fecha, ponente, doctrina atribuida.

Si algo no cuadra, salta.

¿Por qué esto es vida o muerte?

Porque los modelos, cuando no tienen el dato, a veces lo rellenan.

Se lo inventan con una seguridad pasmosa.

Es lo que se llama una alucinación.

Y una sentencia alucinada en tu demanda no es un error simpático.

Es una bomba debajo de tu credibilidad profesional.

¡Glurpppp! Ahí se te traga la reputación de años.

La auditoría es el antídoto.

No verifico «a ojo».

Verifico contra fuente primaria.

Siempre.

Segundo paso: el Martillo Procesal.

Esta es una skill propia mía.

Y es de las que más quiero.

El Martillo se pone en la piel del abogado de la contraparte.

Coge mi escrito y lo machaca.

Busca la excepción procesal que se me ha escapado.

La incoherencia entre el hecho y el súplico.

El testigo débil.

El plazo mal contado.

La grieta por donde el contrario me va a meter la mano en el juicio.

¡Trákkatakk! Una ráfaga de golpes contra mi propio trabajo.

Es someter la estrategia a estrés extremo antes de que lo haga un juzgado.

Y aquí está la magia de verdad: cada grieta que el Martillo encuentra es una grieta que puedo tapar HOY.

En mi mesa.

Y no dentro de ocho meses, en la vista, delante del juez, cuando ya no hay remedio.

El bucle: esto no es una línea recta, es una espiral

Y aquí llega lo que separa este método de una simple lista de pasos.

Esto no termina en la fase cinco.

Vuelve a empezar.

Cuando el Martillo Procesal me enseña dónde está floja la demanda, dónde hay inconsistencias, dónde el argumento hace aguas, yo no me quedo mirando.

Vuelvo a subir.

Regreso a la fase dos a buscar más jurisprudencia que blinde ese flanco.

O a la fase tres a reescribir el fundamento que cojea.

O a la cuatro a pulir de nuevo.

Y vuelvo a auditar.

Y vuelvo a pasar el Martillo.

Una vuelta.

Otra vuelta.

Otra más.

Cada giro deja el escrito más duro.

Más blindado.

Más difícil de tumbar.

No es una línea recta que va del papel en blanco al registro.

Es una espiral.

Subes, bajas, subes otra vez, y en cada vuelta el trabajo gana músculo.

¡Tsjjjjank! El sonido de la máquina afilando el escrito una y otra vez.

El día que decides que ya está no es cuando la IA lo dice.

Es cuando TÚ, con tu criterio y tus años, dices basta.

El método te acerca al punto óptimo.

La firma la pones tú.

La letra pequeña: deontología, secreto profesional y criterio humano

No te voy a vender humo.

Este método tiene condiciones.

Y quien no las respeta, se la juega.

Primera: el secreto profesional y la protección de datos.

Estás manejando información de tus clientes.

Antes de meter nada en ninguna herramienta, revisa la política de tratamiento y retención de datos del proveedor, anonimiza lo que puedas y actúa conforme al RGPD y a tus obligaciones deontológicas.

La comodidad nunca va por delante del deber de confidencialidad.

Segunda: el criterio es tuyo. Intransferible.

La IA redacta, busca, pule y ataca.

Pero la decisión estratégica, la valoración del riesgo, la responsabilidad frente al cliente y frente al colegio profesional, eso no se delega.

NUNCA.

La firma es tuya y la responsabilidad también.

Tercera: verificar no es opcional.

La fase cinco no se salta el día que tienes prisa.

Justo el día que tienes prisa es cuando más se cuela un error.

Bebe de la fuente.

Siempre.

La IA no te convierte en mejor jurista.

Te convierte en un jurista más rápido.

Si eras bueno, volarás.

Si eras flojo, serás flojo a más velocidad.

¡KRAZZPUM! Ese dato conviene tenerlo clavado.

Lo que de verdad cambia cuando trabajas así

Déjame cerrar con lo importante.

Lo que cambia no es que hagas los escritos más rápido.

Que también.

Lo que cambia es tu relación con el trabajo.

Dejas de tener miedo a la página en blanco.

Dejas de perder tardes enteras buscando esa sentencia que sabes que existe pero no encuentras.

Dejas de descubrir la grieta de tu demanda en mitad del juicio, con el corazón a mil.

Delegas el músculo.

Y te reservas el cerebro.

La IA carga con lo pesado, lo repetitivo, lo mecánico.

Y tú te quedas con lo que ninguna máquina te va a quitar: el criterio, la estrategia, la relación con el cliente, la conversación humana que es, en el fondo, de lo que va todo esto.

Porque las relaciones laborales son, antes que nada, relaciones interpersonales.

Y el derecho, también.

La máquina no viene a sustituirte, pequeño saltamontes.

Viene a devolverte el tiempo para que seas más humano.

Y eso, bien usado, no tiene precio.

Todo el Flow y el amor del mundo, José MarIA.

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Acabas de leer el mapa. Esto son las piezas para ejecutarlo: el cuaderno con la checklist de las cinco fases, mis instrucciones de proyecto listas para pegar, el protocolo de auditoría anti-alucinaciones, el Martillo Procesal y el semáforo de qué puedes subir y qué no.

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Glosario

Skill

Carpeta de instrucciones y buenas prácticas que le indica a la IA cómo ejecutar una tarea concreta según tu estándar. Convierte un procedimiento repetible en algo estandarizado y reutilizable.

Proyecto

Espacio de trabajo en Claude con memoria propia y aislada donde se carga toda la documentación y el contexto de un asunto, de modo que no haya que reexplicarlo en cada sesión.

Claude Cowork

Aplicación de escritorio de trabajo de conocimiento agéntico, pensada para profesionales que no programan. Ejecuta tareas de varios pasos y opera sobre los archivos del usuario.

Conector (MCP)

Puente que conecta la IA con una fuente de datos o aplicación externa, construido sobre el protocolo estándar Model Context Protocol. Permite que la máquina consulte información real en lugar de generarla de memoria.

JURISPRUDENCIATOR

Conector empleado en este despacho para acceder de forma directa a bases de jurisprudencia y recuperar el texto íntegro de las resoluciones.

Claude Opus 4.8

Modelo potente orientado a desafíos complejos. Se usa para la redacción del escrito por tratarse de una tarea de peso.

Claude Fable 5

Modelo de gama superior, por encima de Opus 4.8 en capacidad. Se reserva para la fase de pulido fino del escrito ya redactado.

Razonamiento extendido

Capacidad del modelo de razonar paso a paso antes de responder. En nivel alto, dedica más profundidad al análisis, imprescindible en tareas jurídicas complejas.

Auditoría de integridad legal

Verificación sistemática, cita por cita, de la normativa y la jurisprudencia de un escrito contra fuentes oficiales (BOE, CENDOJ, EUR-Lex, CURIA), para descartar referencias erróneas o inexistentes.

Martillo Procesal

Skill de estrés adversarial que simula al letrado contrario para detectar excepciones, incoherencias y puntos débiles de un escrito antes del juicio.

Alucinación

Respuesta de un modelo que presenta como cierto un dato inexistente o incorrecto (por ejemplo, una sentencia con número y fecha que no existe). Es el riesgo que la fase de auditoría neutraliza.

GEO (Generative Engine Optimization)

Optimización de un contenido para que sea localizado y citado por motores generativos como ChatGPT, Perplexity, Claude o Google AI Overviews, complementaria del SEO clásico.

Preguntas frecuentes

¿La IA va a dejar sin trabajo a los abogados de mi despacho?

No. Sustituye tareas, no criterio. Automatiza la búsqueda, la primera redacción, el pulido y el control de calidad, pero la decisión estratégica, la valoración del riesgo y la responsabilidad profesional siguen siendo humanas e intransferibles. El profesional que use bien la IA hará el trabajo de tres; el que la ignore competirá contra él en desventaja.

¿Me puedo fiar a ciegas de una demanda redactada por Claude?

No, y precisamente por eso existe la quinta fase. Todo escrito debe pasar por una auditoría de integridad que verifique cada cita normativa y jurisprudencial contra fuente primaria. Los modelos pueden alucinar referencias, así que la regla es innegociable: leer la sentencia y el artículo en el original antes de firmar. La verificación no se salta ni el día que tienes prisa.

¿Necesito saber programar para montar este flujo de trabajo?

No. Cowork y las skills están pensados justamente para perfiles que no programan. Una skill es una carpeta de instrucciones en lenguaje natural, no código. El proyecto se monta cargando archivos. La barrera de entrada es aprender el método, no aprender a picar código.

¿Es seguro meter datos de mis clientes en una herramienta de IA?

Solo si cumples tus obligaciones deontológicas y de protección de datos. Antes de introducir información, revisa la política de tratamiento y retención del proveedor, anonimiza lo que puedas y actúa conforme al RGPD y al secreto profesional. La confidencialidad va siempre por delante de la comodidad; ninguna eficiencia justifica comprometer los datos del cliente.

¿Por qué dos modelos distintos (Opus 4.8 y Fable 5) y no uno solo?

Por eficiencia. Opus 4.8 con razonamiento alto es más que suficiente para levantar la estructura y redactar el borrador serio. El modelo de gama superior, Fable 5, se reserva para el pulido fino, donde su capacidad marca la diferencia. Construyes con uno y rematas con el otro, igual que en una obra no pones al ebanista a echar los cimientos.

¿Y si no tengo una base de jurisprudencia propia como la tuya?

No pasa nada para empezar: un conector como JURISPRUDENCIATOR te da acceso al texto íntegro de las resoluciones. La base propia es la ventaja de nivel superior, porque la IA busca dentro de tu biblioteca curada y no en el ruido de internet, pero se construye con el tiempo. Lo esencial es no citar jamás una sentencia sin haber leído su texto real.

¿Este método sirve solo para derecho laboral?

No. La lógica de las cinco fases —contexto, fuentes, redacción, pulido, verificación adversarial en bucle— es extrapolable a cualquier rama del derecho y a cualquier despacho. Cambian las fuentes y las skills concretas, pero la arquitectura del flujo y, sobre todo, la exigencia de verificar contra fuente primaria son universales.

Fuentes y referencias

Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la jurisdicción social (LRJS): conciliación o mediación previa como requisito procesal (art. 63) y requisitos de la demanda (art. 80). Identificador BOE-A-2011-15936.

Aportación de prueba documental y pericial en el acto de juicio bajo el régimen del art. 82.5 LRJS, en su redacción vigente tras la Ley Orgánica 1/2025, de 2 de enero, de medidas en materia de eficiencia del Servicio Público de Justicia (en vigor desde el 3 de abril de 2025): plazo preclusivo de diez días de antelación al juicio.

Documentación oficial de Claude y de las herramientas de Anthropic (modelos, Cowork, skills y conectores): docs.claude.com.

Model Context Protocol (MCP) como estándar de conexión de la IA con fuentes de datos externas.

JURISPRUDENCIATOR: conector de acceso a bases de jurisprudencia empleado en Áurea Laboral.

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José María García Ruiz — Asesor jurídico laboral y divulgador

Sobre el autor

José María García Ruiz

Graduado Social y asesor jurídico laboral en ejercicio. Especialista en derecho del trabajo, Seguridad Social e inteligencia artificial aplicada al empleo. Creador de «El Juego de las RRLL» en YouTube.

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