Estaba yo esta mañana navegando por LinkedIn, buscando el pulso del mercado laboral, cuando me topé con una oferta de empleo que me hizo escupir el café 🤮.

"AI Trainer – Employment Law Specialist."

Léelo otra vez.

Un especialista en derecho laboral.

Trabajando como entrenador de IA.

A tiempo parcial.

Freelance.

Remoto.

8 a 20 horas semanales.

La empresa se llama 10x Team.

Y lo que buscan es que tú, con tu carrera de Derecho, tu máster, tu colegiación, tus años de experiencia peleando en los juzgados de lo social... enseñes a una IA a interpretar el Estatuto de los Trabajadores.

A redactar contratos.

A analizar despidos.

A resolver conflictos laborales.

TU trabajo. Ya sabrás, y si no lo sabes te lo voy a contar ahora, que esto no es una oferta de empleo.

Es una invitación a cavar tu propia tumba.

¡Fwizzbang!

Pero espera, que la cosa se pone mejor.

El proceso de selección incluye "a brief, AI-based interview."

Sí, has leído bien.

Una IA te va a entrevistar.

Para decidir si eres apto para entrenar a la IA.

Que luego te quitará el trabajo.

Es como si el verdugo te preguntara amablemente si prefieres el hacha afilada o sin afilar.

¡H0stia! Mira, esto no es un caso aislado.

Esta semana se ha publicado un reportaje demoledor en The Verge y New York Magazine donde Josh Dzieza habla con decenas de trabajadores atrapados en esta nueva gig economy del "autoborrado ocupacional".

Abogados despedidos.

Científicos en paro.

Guionistas sin contratos.

Todos entrenando a los modelos de IA que los han dejado en la calle.

Y lo describe como "the gig economy to the very extreme" — la economía de bolos llevada al extremo absoluto.

Un guionista le dijo a Dzieza que esto está "construyendo un futuro sin lugar para las personas que construyeron estas industrias."

El sistema te traga como un agujero negro.

Mercor. Surge AI. Scale AI. Outlier. Invisible Agency.

Estos son los nombres de las empresas que han montado la mayor operación de extracción de conocimiento humano de la historia.

Mercor, valorada en 10.000 millones de dólares, ha contratado a más de 30.000 trabajadores de cuello blanco solo en 2025 para entrenar modelos de IA de OpenAI y Anthropic.

Buscan astrónomos, psicólogos, ingenieros industriales, escritores creativos, comediantes, especialistas legales, banqueros de inversión, capitalistas de riesgo.

Básicamente: toda profesión que requiera años de formación y experiencia.

Y les pagan.

Claro que les pagan.

$45 la hora para un social media marketer que escribe subtítulos de vídeos.

Hasta $250 la hora para un dermatólogo que ayuda a desarrollar "herramientas de apoyo a la decisión clínica."

Un poeta que "mejora la comprensión de la estructura poética, los matices literarios y la expresión emocional de la IA" puede ganar $150 la hora.

Suena bien, ¿verdad?

¡Plofff!

Aquí viene la burbuja reventando.

Porque otras ofertas del mismo sector ofrecen desde $8 hasta $65 la hora, "determinado después de evaluar tu experiencia, expertise y ubicación geográfica."

¿Te suena familiar?

Es la misma p+tada de siempre.

El rango salarial que va desde "muerto de hambre" hasta "casi decente" y tú nunca sabes dónde vas a caer hasta que ya estás dentro.

Y una vez dentro, prepárate.

Casi todos los trabajadores con los que habló Dzieza en Mercor reportaron que las demandas aumentaban, los tiempos se acortaban y los pagos disminuían a medida que avanzaban los proyectos.

Los que no podían cumplir con las nuevas exigencias eran "offboarded" — despedidos en jerga startup — y reemplazados por nuevos reclutas.

¡Tsjjjjank!

El chirrido metálico de la máquina sustituyendo al humano.

Pero hay algo todavía más perturbador.

Los trabajadores entrevistan con un sistema de IA llamado Melvin.

Una voz masculina incorpórea que "parece haber leído realmente tu currículum y hace preguntas específicas sobre él."

Una trabajadora llamada Katya — que pidió usar un pseudónimo por miedo a represalias — recuerda su primera impresión: "Parecía la cosa más sospechosa del mundo."

Pero estaba desesperada.

Semanas después, sin trabajo, volvió a hacer clic.

Y ahora entrena a la IA que probablemente la dejó sin su trabajo anterior de content marketer.

"Bromeo con mis amigos diciendo que estoy entrenando a la IA para que algún día me quite el trabajo," dijo Katie Williams, una editora de vídeo que trabaja con Mercor.

No es una broma, Katie.

Es la descripción literal de tu empleo.

Empleados de Google pasaron meses entrenando un sistema llamado "Gemini for Sales" sobre flujos de trabajo de gestión de relaciones con clientes.

Luego fueron despedidos por cientos cuando la empresa reestructuró su división de ventas de publicidad a principios de 2026.

Los exempleados describieron la experiencia como "building your own coffin" — construyendo tu propio ataúd. ¡Klong! Seco. Definitivo.

La puerta que se cierra.

JPMorgan Chase desplegó una herramienta de análisis de contratos por IA que fue entrenada en parte por los mismos analistas legales cuyos roles estaba diseñada para automatizar.

UnitedHealth Group usó procesadores de reclamaciones para entrenar un sistema de IA para revisiones de reclamaciones médicas.

BuzzFeed pidió a sus escritores que ayudaran a entrenar sus herramientas de generación de contenido por IA antes de despedir al 16% de su plantilla.

¿Ves el patrón, pequeño saltamontes?

Las empresas extraen el conocimiento institucional de los empleados, lo codifican en sistemas de IA, y luego reducen la plantilla.

Es un patrón consistente.

Y está acelerando.

Una encuesta de Gartner de 2026 encontró que el 64% de las organizaciones que implementan IA habían usado a sus propios empleados para crear datos de entrenamiento. Pero solo el 22% había sido transparente sobre ello. Solo el 22%.

El resto les mintió a sus trabajadores.

Una encuesta de la SHRM de 2026 reveló que el 71% de los trabajadores involucrados en programas de entrenamiento de IA no creían que su empleador estuviera siendo honesto sobre las implicaciones a largo plazo para el personal.

¡Wrrrrrank!

Engranaje atascado.

Sistema que falla.

Confianza que se pulveriza.

Y mientras tanto, ¿qué están haciendo las plataformas de gig economy tradicionales?

¡Swooomp!

DoorDash lanzó el jueves 19 de marzo un programa llamado "Tasks" que redirige a sus 8 millones de repartidores estadounidenses hacia un nuevo tipo de trabajo: generar datos de entrenamiento para sistemas de IA y robótica.

Las tareas van desde grabar conversaciones no guionizadas en español hasta filmarse realizando tareas domésticas como cargar un lavavajillas, lavar platos a mano o doblar ropa.

Las instrucciones para la tarea de lavar platos requieren una cámara corporal apuntando a las manos del trabajador, fregando y enjuagando al menos cinco platos, y sosteniendo cada plato limpio firme en el encuadre antes de pasar al siguiente.

¿Para qué?

Las empresas de robótica usan esas grabaciones para entrenar sistemas humanoides que reconozcan objetos y ejecuten tareas de manipulación.

Estás enseñando a un robot a fregar platos.

Para que luego el robot friegue platos.

Y tú te quedes sin nada que hacer.

Uber introdujo un programa comparable en octubre de 2024, añadiendo una categoría de tareas digitales a su app de conductores para subir menús de restaurantes y grabar muestras de audio multilingües.

Es la nueva capa de extracción.

Ya no eres solo un repartidor.

Eres un generador de datos.

Un productor de materia prima para la automatización.

El fenómeno ha sido descrito como "autoborrado ocupacional" por psicólogos organizacionales. Occupational self-erasure.

Harvard Business School publicó un estudio a principios de 2026 encontrando que los empleados que participaron en programas de entrenamiento de IA reportaron un 34% más de ansiedad laboral y un 28% menos de satisfacción laboral comparados con colegas que no estaban involucrados en iniciativas de IA.

Y ahora viene el dato que te va a revolver las tripas.

Esta misma semana, el 11 de marzo, Jobs for the Future publicó una encuesta nacional que muestra un cambio marcado respecto a hace un año: los trabajadores ahora son más propensos a decir que la IA es un neto negativo que un neto positivo cuando se trata de encontrar trabajo, construir riqueza y asegurar su calidad de vida.

Los trabajadores de carrera temprana son más propensos a sentir el impacto de la IA en sus trabajos comparados con los que tienen más experiencia.

Y solo un tercio de los trabajadores dice que sus empleadores proporcionan la capacitación, orientación u oportunidades que necesitan para usar IA en sus trabajos — una caída de casi 10 puntos porcentuales.

¿Lo pillas?

Te piden que entrenes a la máquina.

Pero nadie te entrena a ti.

Las empresas no te dicen directamente que tu puesto será eliminado.

En su lugar, el lenguaje es cuidadosamente eufemístico: "augmentation," "efficiency gains," "freeing you up for higher-value work."

Aumentación.

Ganancias de eficiencia.

Liberándote para trabajo de mayor valor.

¡Trákkatakk!

Ráfaga de eufemismos para enmascarar el despido en cámara lenta.

Y ahora volvamos a esa oferta de LinkedIn con la que empezamos.

10x Team busca un especialista en derecho laboral de la UE y el Reino Unido.

Para "dar forma a cómo la IA entiende y aplica requisitos legales complejos."

Para "revisar y refinar contenido generado por IA relacionado con derecho laboral, políticas de lugar de trabajo y regulaciones de RRHH."

Para "evaluar la precisión, claridad y cumplimiento de los outputs de IA con las leyes laborales relevantes de la UE y el Reino Unido."

¿Sabes lo que estás haciendo realmente?

Estás enseñando a la IA a redactar cartas de despido.

A calcular indemnizaciones.

A detectar incumplimientos de convenio.

A preparar demandas.

TODO lo que tú haces.

Y cuando la IA lo haga suficientemente bien — no perfecto, solo suficientemente bien — ¿a quién crees que van a llamar?

¿Al abogado laboralista de $200 la hora?

¿O al modelo de IA de $0,02 por query?

¡Chisssparkk!

La chispa que lo enciende todo.

Dzieza lo resume así: "Producir datos de entrenamiento significa trabajar hacia tu propia obsolescencia."

"Se necesitan años para que un humano desarrolle expertise, y tarde o temprano, se van a quedar sin habilidades que vender."

Mira, no te voy a decir que no aceptes ese trabajo si estás desesperado.

La desesperación es la desesperación.

Y $65 la hora es $65 la hora cuando no tienes nada.

Pero sí te voy a decir esto: Sé consciente de lo que estás haciendo.

La abogada laboralista Sarah Chen de Littler Mendelson recomienda que los trabajadores documenten todo cuando se les pida participar en programas de entrenamiento de IA.

"Si un empleador representa que el entrenamiento de IA no afectará tu posición y luego te despide seis meses después, esa documentación podría apoyar reclamaciones por inducción fraudulenta o promissory estoppel."

En España diríamos: guárdate los emails.

Graba las reuniones si puedes.

Documenta las promesas.

Porque el día que te echen, vas a necesitar pruebas de que te mintieron.

Y ahora la reflexión final, pequeño saltamontes.

Estamos viviendo la mayor transferencia de conocimiento de la historia de la humanidad.

Décadas de experiencia profesional.

Siglos de sabiduría acumulada.

Todo siendo extraído, codificado, empaquetado.

Y entregado a sistemas que no duermen, no negocian salarios, no piden vacaciones, no se ponen enfermos, no tienen hijos que llevar al médico.

Una portavoz de Mercor dijo que "muchas de las personas con las que trabajamos ya ven la IA como inevitable en su campo, pero eso no significa que los humanos se queden sin trabajo significativo."

Para muchos de estos expertos, añadió, "hay un sentido de responsabilidad en dar forma a los modelos, infundiéndoles conocimiento real y juicio, para que los resultados sean precisos y considerados."

Eso suena muy bonito.

Pero lo que yo veo es otra cosa.

Veo a profesionales que tardaron años en formarse vendiendo su expertise por horas a plataformas que los tratarán como desechables.

Veo a una generación entera de trabajadores del conocimiento convertidos en la última frontera de la gig economy.

Veo la precarización del trabajo intelectual.

Y veo algo más.

Veo que nadie está hablando de redistribuir los beneficios de esa productividad.

Las empresas de IA valen miles de millones.

Los trabajadores que las alimentan cobran por horas, sin beneficios, sin estabilidad, sin futuro.

Esa es la verdadera historia de la oferta de 10x Team.

No es una oportunidad.

Es un síntoma.

De un sistema que ha decidido que tu conocimiento vale algo... pero que tú no vales nada.

Y con todo el Flow y el amor del mundo 💚, eso es lo que te quería contar hoy desde Canarias.

Despierta, pequeño saltamontes.

Porque si no lo haces tú, Melvin lo hará por ti.

Hasta pronto querid@ lector