Un empleador del hogar cabreado le pide a ChatGPT (en versión gratuita y sin contexto normativo) que le redacte una carta de despido para su empleada, e introduce entre los motivos del despido el hecho de que la trabajadora estaba de baja médica. El resultado, jurídicamente inapelable, es la nulidad de pleno derecho del despido por aplicación de la Ley 15/2022, de 12 de julio, en relación con los artículos 53.4 y 55.5 del Estatuto de los Trabajadores y los artículos 108.2 y 113 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social, con readmisión, salarios de tramitación e indemnización por daños morales. Más allá del coste laboral, el caso sirve como ejemplo paradigmático del uso negligente de modelos de inteligencia artificial generativa: se utilizan modelos gratuitos sin razonamiento, sin contexto normativo, sin iteración crítica y sin revisión humana experta, ignorando que un LLM no verifica, no comprende y no garantiza la corrección jurídica del documento que produce. Este artículo explica, en lenguaje accesible, cómo funciona realmente una IA generativa, por qué el modelo gratis es una trampa para tareas serias, y cómo deberían usarla quienes no tienen formación jurídica si se empeñan en redactar documentos legales con su ayuda.
Índice
La historia de un cabreo, un ChatGPT gratis y una carta suicida
La trampa: usar la IA al estilo compadre
Cómo funciona realmente la IA generativa (sin tecnicismos)
El razonamiento: el botón que muchos no saben que existe
Por qué el modelo gratis NO te sirve para tareas serias
El contexto: la IA no adivina, la IA come lo que tú le das
La iteración: la jugada maestra que casi nadie hace
La cagada concreta de esta semana: qué hizo mal este buen hombre
Por qué la baja médica en una carta de despido lo cambia todo
La regla de oro: la IA redacta, tu cabeza decide
Cuándo cerrar el ChatGPT y llamar a un profesional
La historia de un cabreo, un ChatGPT gratis y una carta suicida
Te cuento una historia que ha llegado esta semana a mis oídos 🫣
Y es de las que duelen.
Un señor, empleador del hogar, está hasta arriba.
Su empleada lleva varios días sin ir a trabajar, ha cogido la baja y, lógicamente, no le va a casa.
El cabreo del señor es legítimo en el plano humano (me refiero a su plano humano).
Lo entiendo perfectamente.
Pero claro, el cabreo es mal consejero.
Y peor todavía cuando se sienta a redactar.
¿Qué hace este buen hombre?
Abre el ChatGPT.
Versión gratuita, claro.
Le suelta su rabia interior como quien le cuenta una movida a un colega en el bar.
Le pide una carta de despido.
La IA, obediente como un perro labrador, le devuelve la carta.
Carta que incluye, entre los motivos del despido, que la trabajadora estaba de baja médica.
¡KRAZZPUM!
Y aquí empieza el desastre.
La trampa: usar la IA al estilo compadre
Esto que ha hecho este hombre es lo que yo llamo el ChatGPT estilo compadre.
Abres la app.
Como si fuera el primo del pueblo al que le pides un favor rápido.
"Oye, hazme una cosita".
Sin pensar.
Sin contexto.
Sin saber qué modelo estás usando.
Sin saber siquiera si lo que te va a devolver tiene algún sentido jurídico.
Y le das al botón de copiar.
Y lo pegas en el documento real.
Y se lo mandas a la otra parte.
¡Plofff!
La burbuja revienta cuando esa carta llega a manos de un asesor jurídico que se lleva las manos a la cabeza de pura alegría.
Porque acaban de regalarle el caso.
La cosa es que usar la IA así es como conducir un coche sin tener ni idea de dónde está el freno.
Tarde o temprano, h0stia.
¿Cómo funciona realmente la IA generativa (sin tecnicismos)?
Aquí voy a hacer una parada didáctica.
Porque hay una pieza fundamental que casi nadie tiene clara.
Una IA generativa, como ChatGPT, Claude o Gemini, no piensa como un humano.
No verifica.
No contrasta.
No sabe si lo que te está contando es verdad o mentira.
Lo que hace es predecir, palabra a palabra, qué texto es el más probable que vaya a continuación.
Eso técnicamente se llama predicción de tokens.
Un token es, simplificando, un trocito de palabra.
La IA va sacando tokens uno detrás de otro, encajando lo que estadísticamente parece más coherente con lo que le has pedido.
¿Resultado?
Te devuelve un texto que parece correcto.
Que suena profesional.
Que tiene pinta de saber de lo que habla.
Pero el "parecer" y el "ser" son cosas distintas.
¡Tsjjjjank!
La IA puede inventarse artículos, sentencias y números de ley con una soltura pasmosa.
A eso se le llama alucinación.
Y todos los modelos alucinan.
Todos.
Hasta los más caros y avanzados.
Lo único que cambia es la frecuencia y la gravedad.
El razonamiento: el botón que muchos no saben que existe
Aquí hay un punto que la mayoría de la gente ni se huele.
Los modelos modernos tienen dos modos de funcionamiento.
El modo rápido: responde casi al instante.
Suelta lo primero que le sale.
Y el modo razonamiento: la IA se toma unos segundos (o unos minutos) para pensar antes de responder.
Va construyendo internamente la respuesta, criticándola, reformulándola.
El modo razonamiento es radicalmente mejor para cualquier tarea seria.
Especialmente para tareas legales.
Porque obliga a la máquina a pararse, a contrastar consigo misma, a detectar contradicciones.
¿Adivinas dónde está el modo razonamiento normalmente?
En las cuentas de pago.
En los modelos frontera.
En las versiones avanzadas.
¡Chisssparkk!
Si tú abres una cuenta gratis y le pides una carta de despido, casi seguro estás usando un modelo sin razonamiento, o con un razonamiento muy limitado.
Y la calidad jurídica del resultado se desploma.
¿Por qué el modelo gratis NO te sirve para tareas serias?
Vamos a llamar a las cosas por su nombre.
El modelo gratuito de ChatGPT (y de los demás) está pensado para que pruebes la herramienta.
Para que veas cómo funciona.
Para que te pique el gusanillo y termines pagando.
Es como la versión demo de un videojuego.
No está pensada para hacerte la declaración de la renta.
No está pensada para que redactes contratos.
No está pensada para que prepares un despido.
Si usas el modelo gratis para una tarea legal, estás aplicando una herramienta de juguete a un problema serio.
¡Wrrrrrank!
El engranaje se atasca y el documento sale defectuoso.
Y si encima no tienes formación jurídica para detectar el defecto, te lo tragas entero.
¿Recomendación si te empeñas en usar IA para tareas legales?
Veinte euros al mes, mes que la necesites, cuenta de pago, modelo frontera, razonamiento activado.
Y ojalá Claude, porque para tareas de redacción legal funciona especialmente bien.
Pero veinte euros, no cero.
Esa es la línea.
El contexto: la IA no adivina, la IA come lo que tú le das
Otro punto crítico.
La IA no sabe lo que tú no le cuentas.
No tiene una bola de cristal con todas las leyes españolas actualizadas.
No tiene memoria de qué normativa exacta se aplica a tu caso.
No sabe que hay un Real Decreto específico para el servicio del hogar.
No sabe que en 2022 cambió todo el régimen extintivo.
A no ser que se lo digas tú.
Ese decirle "lo que tú le cuentas" se llama contexto.
Y el contexto es la diferencia entre una respuesta plausible y una respuesta útil.
¡Glurpppp!
El que no le da contexto a la IA es como el que va al médico y solo dice "me duele".
¿Dónde te duele?
¿Desde cuándo?
¿Cómo es el dolor?
Sin esa información, el médico aprieta donde se le antoja.
Y la IA, exactamente igual.
La iteración: la jugada maestra que casi nadie hace
Y ahora la mejor parte.
La que cambia la película completamente.
Cuando la IA te ha generado el documento, no lo des por bueno.
NUNCA.
Cógelo, pégalo de vuelta y pídele tres cosas.
Primera: "Critica este documento como si fueras el abogado de la parte contraria. Busca todos los puntos débiles posibles".
Segunda: "Dime si hay alguna ilegalidad, irregularidad o vulneración de derechos en el contenido".
Tercera: "Reescríbelo corrigiendo todos los puntos débiles detectados".
¡Trákkatakk!
Tres pasadas en bucle y el documento sale en otra liga.
La IA es brutal cuando se enfrenta a sí misma.
Detecta cosas que en la primera respuesta no había detectado.
Es como tener al becario y al socio en la misma máquina.
Pero claro, esto no se hace al estilo compadre.
Esto requiere tiempo, intención y método.
La cagada concreta: ¿qué hizo mal este buen hombre?
Volvamos al caso real.
¿Qué hizo mal este señor?
Casi todo.
Una: usó la versión gratuita.
Sin razonamiento, sin las capacidades de los modelos frontera.
Dos: no le dio contexto normativo.
No le pasó el Real Decreto 1620/2011 del servicio del hogar, no le pasó la Ley 15/2022 sobre igualdad de trato, no le explicó nada al modelo.
Tres: dejó que su cabreo escribiera por él.
Soltó su rabia en el prompt y la IA tradujo fielmente esa rabia al papel.
Cuatro: no iteró.
No le pidió a la IA que criticara el resultado.
No le pidió que detectara irregularidades.
No le pidió que se pusiera en la piel del abogado de la trabajadora.
Cinco, y la más grave: no llamó a un profesional antes de enviar.
Cogió el documento, lo pegó, y disparó.
Sin red.
Sin segunda opinión.
¡Swooomp!
La velocidad del estrellón fue directamente proporcional a la confianza ciega en la herramienta.
¿Por qué la baja médica en una carta de despido lo cambia todo?
Aquí va el dato que un asesor le habría dicho en treinta segundos.
Desde julio de 2022 está vigente en España la Ley 15/2022 sobre igualdad de trato y no discriminación.
Esa ley incluye expresamente la enfermedad como causa de discriminación.
Eso significa que si despides a alguien por estar de baja, ese despido es nulo de pleno derecho.
Y la cosa, fíjate, no acaba ahí.
Si encima tú mismo escribes en la carta que la despides porque está de baja, ya no tienes que demostrar nada.
El indicio está confesado en negro sobre blanco.
Cualquier abogado coge esa carta y se le ilumina la cara.
¿Qué pasa cuando un despido es nulo?
Que tienes que readmitir a la trabajadora.
Que tienes que pagarle todos los salarios desde el día del despido hasta el día que se resuelva el caso (a eso se le llama salarios de tramitación).
Y que tienes que pagar una indemnización adicional por daños morales por haber vulnerado un derecho fundamental.
¡Klong!
La puerta del juzgado cerrándose detrás del bolsillo del empleador.
Y eso solo en el frente laboral.
Porque mencionar la baja médica en un documento escrito también puede abrir un frente paralelo en protección de datos, ya que los datos de salud son datos de categoría especial y no deberían aparecer en una carta donde no son necesarios.
Otra sanción posible.
Otro disgusto.
La regla de oro: la IA redacta, tu cabeza decide
Vamos a fijar la regla maestra.
La IA es una herramienta tremendamente potente.
Pero es una herramienta.
No es un asesor jurídico.
No es un abogado.
No es un experto en nada.
Es un sistema estadístico que produce texto verosímil.
Y "verosímil" no es lo mismo que "correcto".
La IA redacta.
Tu cabeza decide.
Si tu cabeza no tiene los conocimientos para decidir, no estás usando una herramienta: estás siendo conducido por ella con los ojos vendados.
Y eso, en tareas legales, es matemáticamente equivalente a comprar billetes para el desastre.
¿Cuándo cerrar el ChatGPT y llamar a un profesional?
Cierro con algo sencillo.
Hay tareas para las que la IA es genial.
Resumir un texto largo.
Buscar información general.
Redactar un correo personal.
Preparar una lista de la compra.
Aprender un idioma.
Y hay tareas para las que la IA es solo una ayuda, no una solución.
Despidos.
Sanciones.
Contratos.
Demandas.
Cualquier papel que vaya a tener consecuencias jurídicas para ti o para otra persona.
En esas tareas, la IA puede ayudarte.
Puede prepararte un borrador.
Puede hacerte una primera versión.
Puede ahorrarte tiempo.
Pero el documento final tiene que mirarlo alguien con formación jurídica.
Y si tú no tienes esa formación, ahórrate los mil rodeos.
Llama a un profesional.
Pagar una consulta de cien euros te puede ahorrar una factura de cinco mil.
Este señor, si me hubiera llamado antes de redactar la carta, en cinco minutos le habría dicho:
"No la puedes despedir porque está de baja. Si quieres despedirla por otros motivos, vamos a articularlos bien, sin tocar el tema médico para nada".
Y se habría ahorrado el muro.
Pero no.
Eligió al ChatGPT gratis como abogado.
Y ahora le toca pasar por caja.
Todo el Flow y el amor del mundo,
José MarIA 🙌💚
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar ChatGPT para redactar documentos legales?
Puedes, pero asumiendo riesgos.
La IA generativa no verifica, no contrasta y no garantiza la corrección jurídica del texto que produce.
Si te empeñas en usarla, hazlo con una cuenta de pago, con un modelo frontera de razonamiento activado, dándole contexto normativo explícito y revisando el documento final con criterio jurídico.
Si nada de eso lo controlas, lo más prudente es no usarla para tareas con consecuencias legales y acudir a un profesional.
¿Qué diferencia hay entre la versión gratuita y la versión de pago?
La versión gratuita suele estar limitada a modelos más antiguos o menos capaces, con menor o nula capacidad de razonamiento profundo.
La versión de pago da acceso a los modelos frontera (los más avanzados disponibles en cada momento) y al modo razonamiento, que es el que permite a la IA pararse a pensar antes de responder.
Para tareas serias, especialmente jurídicas, la diferencia es como la que hay entre un patinete y un coche.
¿Qué es eso de las alucinaciones de la IA?
Una alucinación es cuando la IA se inventa información que parece verdadera pero no lo es.
Puede inventarse leyes, artículos, sentencias, números de norma o citas doctrinales con total aplomo.
Es un fenómeno inherente a la forma en que funcionan estos modelos: no recuperan información de una base de datos, sino que predicen estadísticamente qué texto suena bien.
Por eso siempre hay que verificar, especialmente las referencias normativas y jurisprudenciales.
¿Es Claude mejor que ChatGPT para redactar textos legales?
Es una preferencia personal basada en práctica diaria.
Claude (de Anthropic) suele producir prosa más cuidada, más fiel al contexto aportado y más prudente a la hora de afirmar cosas que no puede verificar.
ChatGPT en sus versiones avanzadas también es excelente.
Lo importante no es la marca, sino que sea un modelo frontera de pago con razonamiento activado. Lo demás es ruido.
¿Por qué exactamente es nulo despedir a alguien por estar de baja?
Porque la Ley 15/2022, de 12 de julio, integral para la igualdad de trato y la no discriminación, incorpora expresamente la enfermedad como causa de discriminación prohibida.
Un despido motivado por la situación médica de la persona trabajadora es un despido discriminatorio, y la ley sanciona los actos discriminatorios con nulidad de pleno derecho.
Esa nulidad arrastra readmisión, salarios de tramitación e indemnización por daños morales.
¿Y si la IA me devuelve un texto que parece correcto, cómo sé que está mal?
Esa es justamente la trampa. Para saber si un texto jurídico está mal hay que tener conocimientos jurídicos.
La IA siempre te va a devolver algo que parece correcto, porque está optimizada precisamente para que el texto parezca bien escrito.
Si tú no tienes los conocimientos para evaluarlo, no tienes filtro.
Por eso, para tareas con consecuencias legales, la revisión humana experta no es opcional: es la única salvaguarda real.
¿Cuánto puede costarle al empleador del caso que has contado?
Depende de antigüedad, salario y duración del proceso, pero entre salarios de tramitación, indemnización por daños morales (que la jurisprudencia social viene cuantificando entre varios miles y decenas de miles de euros) y posibles sanciones independientes por tratamiento ilícito de datos de salud, fácilmente se mueve en un rango de varios miles de euros largos.
Mucho más que el coste de una consulta profesional previa.




