Hoy no te traigo un estudio de McKinsey.
Ni un paper del MIT.
Ni una declaración de un CEO desde su ático de San Francisco.
Hoy te traigo algo mucho más valioso.
Una historia REAL.
De una persona REAL.
Que ha sido despedida DOS VECES en menos de TRES MESES.
Por la inteligencia artificial (de manera directa o indirecta).
Y que sigue enamorada de ella.
Debbie O'Brien es irlandesa, vive en Mallorca, y hasta hace nada era una de las caras más reconocibles del mundo de la programación.
¿Playwright?
Esa herramienta que usan millones de desarrolladores para testear aplicaciones web de forma automatizada.
Pues Debbie era LA persona que conectaba a los creadores de Playwright con la comunidad de programadores que lo usaban.
Developer Advocate en Microsoft.
El trabajo de sus sueños.
El trabajo que se propuso conseguir con un plan a 5 años.
Y lo consiguió en 4.
¡KRAZZPUM!
Pero déjame que te cuente cómo llegó ahí, pequeño saltamontes. Porque esta historia tiene más curvas que una carretera de montaña.
Debbie empezó a programar antes de que existiera internet en los colegios. Flipas, ¿verdad?
Pero lo dejó.
Porque era aburrido.
HTML de cinco líneas, CSS de cinco colores.
Un truñazo.
Se fue a Mallorca a trabajar en hoteles.
Y entonces llegó el invierno.
El paro.
La típica pregunta mallorquina: ¿y ahora qué c+ño hago?
Cursos del INEM. PHP. Photoshop.
Montó su negocio haciendo webs con Flash.
Y entonces Steve Jobs mató Flash.
¡Tsjjjjank!
Su carrera, al garete.
La historia de Debbie es la historia del reskilling más salvaje que he escuchado.
Hubo un momento en que se quedó obsoleta. Sin JavaScript, sin frameworks modernos, sin posibilidades.
¿Qué hizo?
Dedicó UN AÑO ENTERO a estudiar.
12 horas al día.
7 días a la semana.
En el gimnasio haciendo pesas, entre serie y serie, leyendo documentación.
Todo o nada.
"Si en un año no lo consigo, me vuelvo a los hoteles."
Y lo consiguió. Vaya si lo consiguió.
Logy Travel.
Blue Kiry.
Una agencia. Bits.
Y finalmente: MICROSOFT.
El sueño cumplido.
En Microsoft, Debbie se convirtió en la embajadora de Playwright.
Creó comunidad.
Viajó por el mundo dando charlas.
Sus vídeos acumulaban miles de visitas.
Promociones. Bonus. Reconocimiento.
Tenía el plan de pensión asegurado.
Su jefe le decía: "Esto es para siempre."
NEVER para siempre, pequeño saltamontes.
NEVER.
En septiembre anunciaron recortes del 9% en Microsoft España.
Debbie pensó: "A mí no me toca. Estoy en uno de los productos más usados. Acabo de subir de nivel."
Le tocó.
¡Plofff!
La burbuja de la seguridad laboral reventó.
No fue por rendimiento.
Fue por geografía.
Ella trabajaba para un equipo de América pero cobraba de España.
El Excel no la contemplaba.
"Esto no tiene nada que ver contigo. No dice nada sobre tu trabajo ni tu valía."
Ya.
Claro.
El Excel no entiende de talento.
Después de Microsoft, Debbie entró en Block.
La empresa de Jack Dorsey.
Cash App.
Square.
Un gigante.
Le flipaba el proyecto.
Agentes de IA que te piden la comida.
E-commerce del futuro.
Grabó vídeos. Hizo directos. El vídeo de release más visto del canal de la empresa.
Llevaba tres semanas.
TRES SEMANAS.
Y entonces llegó el email.
Jack Dorsey decidió que el 40% de la plantilla sobraba.
¡Glurpppp!
El sistema se los tragó.
4.000 personas en un día.
Y Debbie entre ellas.
Aquí viene lo que me vuela la cabeza.
Escucha bien.
Debbie O'Brien ha sido despedida DOS VECES en tres meses por culpa directa o indirecta de la inteligencia artificial.
Y cuando Jon Hernández le pregunta qué piensa de la IA, ¿sabes qué dice?
"Me encanta. Estoy disfrutando más que nunca. Es el mejor momento de mi vida profesional."
¡H0stia!
Esta tía tiene más resilience que un Nokia 3310.
¿Y qué dice sobre el futuro del trabajo?
Que nadie está a salvo.
NADIE.
Ni siquiera los que usan IA a tope.
Pero que eso no es excusa para quedarse detrás de la cortinilla.
"Si no usas IA porque crees que así te van a despedir, igual te quedas hasta Navidad, pero luego vas a tener un problema brutal para reentrar en el mercado porque no vas a tener los conocimientos."
El dilema es j0dido.
Usar IA puede costarte el puesto.
NO usar IA te va a costar el puesto SEGURO.
Debbie habla de Claude Opus 4.6 como si fuera un compañero de trabajo.
"Todo está perfecto. Es que no hace falta cambiar nada. Está haciendo todo muy bien."
Habla de crear aplicaciones completas en 40 minutos.
De vídeos generados automáticamente con su voz clonada.
De que el código ya no es una barrera.
El código es BARATO.
Lo que importa ahora es la arquitectura. El pensamiento. La conversación con la máquina.
"No es darle órdenes. Es hablar como con un compañero. Tienes un senior developer a tu lado 24 horas."
¡Chisssparkk!
¿Y qué les dice a los programadores que no se han subido al carro?
"Que no es demasiado tarde. Que todavía pueden empezar a usar IA. Que tienen que probarlo para todo."
Pero también esto:
"Si quieres entrar en programación solo porque crees que vas a ganar mucho dinero, vete a otra cosa. Esto solo funciona si te apasiona."
Porque si no te apasiona, la máquina te va a comer.
Y si te apasiona, la máquina te va a POTENCIAR.
Hay una frase de la entrevista que se me ha quedado grabada a fuego.
Un amigo le dijo a Debbie: "Solo conozco a una persona capaz de ser astronauta. Y eres tú."
¿Por qué?
"Porque tienes resilience. Ya te pueden tirar al suelo mil veces, ya estás aquí."
Eso es lo que necesitamos.
No lloriquear.
No victimizarnos.
No quedarnos paralizados esperando a que el tsunami pase.
El tsunami no va a pasar.
El tsunami ES el nuevo océano.
Y tienes que aprender a surfear.
Mira, te lo digo con todo el Flow y el amor del mundo:
La historia de Debbie O'Brien no es una historia de fracaso.
Es una historia de lo que viene.
Despidos en cadena. Inseguridad permanente. Reinvención constante.
Pero también: oportunidades que no existían hace 6 meses.
Herramientas que te convierten en superhéroe.
Comunidades que te sostienen cuando caes.
El trabajo de tu vida ya no existe.
Pero la actitud de tu vida sí puede existir.
Y esa actitud se llama RESILIENCIA.
Gracias Jon Hernández por esta entrevista 🙏




